Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Otros jardines, otra sangre

Vanessa Rivero

Museo Experimental el Eco Ciudad de México March 15, 2020 – June 28, 2020

Vanessa Rivero, Otros jardines, otra sangre (2020). Vista de instalación. Imagen cortesía de la artista

Vanessa Rivero, Otros jardines, otra sangre (2020). Vista de instalación. Imagen cortesía de la artista

Vanessa Rivero, Otros jardines, otra sangre (2020). Vista de instalación. Imagen cortesía de la artista

Otros jardines, otra sangre se plantea como una reflexión sobre la vida animal a la luz de la crisis de construcción del mundo occidental e indaga, a través de representaciones figurativas y abstractas la noción del ser animal, más allá de las estructuras modernas que demarcan la interacción de sociedades humanas y no humanas. Se trata de un proyecto de dibujo expandido en el que mediante intervenciones gráficas, escultóricas, visuales, sonoras y de lenguaje, Vanessa Rivero construye un espacio anímico que se constituye como lugar de encuentro y de tensión entre animalidades y pensamiento racional como un lenguaje propio. Interviene la arquitectura de forma fluida en un intento de pérdida del lenguaje humano, para dar paso a un jardín artificial en donde los cuerpos dejan su forma para poderse encontrar desde un espacio emocional.

En la planta baja del museo la pieza central está conformada por una serie de estructuras que se adosan al muro norte del edificio, que es el más grande y de presencia constante en el recorrido del lugar. Elementos geométricos de metal y madera se acomodan a la manera de un dibujo a escala. Este “mural abstracto” dialoga con el poema plástico de Mathias Goeritz que se encuentra en la torre amarilla del patio, y al mismo tiempo despliega una suerte de abecedario cifrado que busca colapsar el lenguaje formal y escrito a favor de una cercanía que haga asomar la posibilidad de un terreno común o de “zonas complejas de contacto”. Como diría la bióloga y pensadora Donna Haraway desde su teoría sobre un pensamiento situado, ésta es la única alternativa para ir en contra de las estructuras de poder, y desde estos nuevos espacios afirmar verdades fuertes [1].

Su teoría tiene mucho que ver con la posibilidad de relacionamiento dentro de estas zonas de contacto; y es desde ahí que este nuevo abecedario o estos signos se piensan. También desde un vínculo con ideas que indagan en cosmologías ancestrales, como es el caso del antropólogo y pensador Eduardo Viveiros de Castro, que con sus apuntes sobre la cosmología amerindia ha contribuido de forma clara a escrituras que desglosan las dicotomías tradicionales de la modernidad con la intención de desarrollar nuevas sensibilidades y comprensiones de mundos posibles [2].

Desde su práctica, Vanessa busca relacionarse con espacios cargados de historia y de significados, contrario al deseo por un cubo blanco. En su proyecto Límites baldíos (2018), presentó su trabajo en el contexto de la Expenitenciaría Juárez y el Museo de Historia Natural de la ciudad de Mérida. Mientras que Las bestias, otros mundos y todos ellos (2018) se presentó en el Museo de Historia Natural de Zacatecas, interviniendo los dispositivos museográficos del lugar. En este caso, si Goeritz construyó una escultura funcional, habitable, Vanessa Rivero la convierte en un espacio de interacción emocional y de pensamiento colectivo alrededor de estos cuestionamientos.

En la historia de El Eco, un elemento clave fue una gran escultura negra de metal que Mathias Goeritz realizó para el patio en 1953, y que con sus casi seis metros de alto dialogaba compositivamente con la torre amarilla y la fachada. Una serpiente de ángulos geométricos duros, que describió como una “estructura primaria” compuesta de varios volúmenes de placas de acero negras que compensaba la austeridad del patio. No la concebía como una obra de arte independiente, sino como un elemento de una “ambientación única” del sitio. Pieza clave del programa de arquitectura emocional de Goeritz, la serpiente no se encuentra más en el lugar.

Los demás elementos que constituyen esta instalación que puede entenderse desde un carácter sitio específico, son una serie de dibujos en constante flujo entre lo bidimensional y lo tridimensional. Mediante estos objetos e intevenciones dibujísticas se hace evidente su interés por recuperar conocimientos antiguos desde las formas, por una comprensión del mundo que excede la comprensión occidental y que propone desde el campo artístico una visión en perspectiva que no está centrada en la humanidad y en la que por lo tanto existen capacidades que permiten ver el mundo desde el punto de vista de una clase de seres diferentes a la que uno pertenece.

En referencia a lo anterior, resulta interesante citar el texto de 1923 El ritual de la serpiente [3] escrito por Aby Warburg para relatar su encuentro con los indios Pueblo de Nuevo México a finales del siglo XIX, y en particular por su relación con el ritual de la lluvia del que habla a detalle, y en donde la figura de la serpiente se vuelve central. En su narrativa, nos deja ver cómo la serpiente, el rayo y la escalera son metáforas estrechamente emparentadas con la historia visual de la cultura. Todas ellas presentes también en el proyecto de Vanessa Rivero. Para utilizar las palabras de Warburg: las figuras en la obra de Rivero se hacen presentes como ornamentación cosmológica que inciden en el lugar y la situación en que se encuentran. Por último, las postales que la artista coloca a disposición de quienes se interesen llevárselas, son una invitación a todxs nosotrxs para apropiarnos también de este lenguaje y pensar juntxs cómo y desde dónde podemos hablar hoy de estos temas urgentes.

—Texto y curaduría por Paola Santos Coy

http://eleco.unam.mx

 

[1] Donna Haraway y Andrea Ancira en conversación: Solidaridad multi-especie y justicia reproductiva, enero 2020, Terremoto, Ciudad de México. https://terremoto.mx/donna-haraway-y-andrea-ancira-en-conversacion-solidaridad-multi-especie-y-justicia-reproductiva/

[2] Ver Eduardo Viveiros de Castro. La mirada del jaguar. Introducción al perspectivismo amerindio, Tinta de limón ediciones, Argentina, 2014.

[3] Aby Warburg, El ritual de la serpiente, Editorial Sexto Piso, México, 2004.

Vanessa Rivero, Otros jardines, otra sangre (2020). Vista de instalación. Imagen cortesía de la artista

Vanessa Rivero, Otros jardines, otra sangre (2020). Vista de instalación. Imagen cortesía de la artista

Vanessa Rivero, Otros jardines, otra sangre (2020). Vista de instalación. Imagen cortesía de la artista

Otros jardines, otra sangre se plantea como una reflexión sobre la vida animal a la luz de la crisis de construcción del mundo occidental e indaga, a través de representaciones figurativas y abstractas la noción del ser animal, más allá de las estructuras modernas que demarcan la interacción de sociedades humanas y no humanas. Se trata de un proyecto de dibujo expandido en el que mediante intervenciones gráficas, escultóricas, visuales, sonoras y de lenguaje, Vanessa Rivero construye un espacio anímico que se constituye como lugar de encuentro y de tensión entre animalidades y pensamiento racional como un lenguaje propio. Interviene la arquitectura de forma fluida en un intento de pérdida del lenguaje humano, para dar paso a un jardín artificial en donde los cuerpos dejan su forma para poderse encontrar desde un espacio emocional.

En la planta baja del museo la pieza central está conformada por una serie de estructuras que se adosan al muro norte del edificio, que es el más grande y de presencia constante en el recorrido del lugar. Elementos geométricos de metal y madera se acomodan a la manera de un dibujo a escala. Este “mural abstracto” dialoga con el poema plástico de Mathias Goeritz que se encuentra en la torre amarilla del patio, y al mismo tiempo despliega una suerte de abecedario cifrado que busca colapsar el lenguaje formal y escrito a favor de una cercanía que haga asomar la posibilidad de un terreno común o de “zonas complejas de contacto”. Como diría la bióloga y pensadora Donna Haraway desde su teoría sobre un pensamiento situado, ésta es la única alternativa para ir en contra de las estructuras de poder, y desde estos nuevos espacios afirmar verdades fuertes [1].

Su teoría tiene mucho que ver con la posibilidad de relacionamiento dentro de estas zonas de contacto; y es desde ahí que este nuevo abecedario o estos signos se piensan. También desde un vínculo con ideas que indagan en cosmologías ancestrales, como es el caso del antropólogo y pensador Eduardo Viveiros de Castro, que con sus apuntes sobre la cosmología amerindia ha contribuido de forma clara a escrituras que desglosan las dicotomías tradicionales de la modernidad con la intención de desarrollar nuevas sensibilidades y comprensiones de mundos posibles [2].

Desde su práctica, Vanessa busca relacionarse con espacios cargados de historia y de significados, contrario al deseo por un cubo blanco. En su proyecto Límites baldíos (2018), presentó su trabajo en el contexto de la Expenitenciaría Juárez y el Museo de Historia Natural de la ciudad de Mérida. Mientras que Las bestias, otros mundos y todos ellos (2018) se presentó en el Museo de Historia Natural de Zacatecas, interviniendo los dispositivos museográficos del lugar. En este caso, si Goeritz construyó una escultura funcional, habitable, Vanessa Rivero la convierte en un espacio de interacción emocional y de pensamiento colectivo alrededor de estos cuestionamientos.

En la historia de El Eco, un elemento clave fue una gran escultura negra de metal que Mathias Goeritz realizó para el patio en 1953, y que con sus casi seis metros de alto dialogaba compositivamente con la torre amarilla y la fachada. Una serpiente de ángulos geométricos duros, que describió como una “estructura primaria” compuesta de varios volúmenes de placas de acero negras que compensaba la austeridad del patio. No la concebía como una obra de arte independiente, sino como un elemento de una “ambientación única” del sitio. Pieza clave del programa de arquitectura emocional de Goeritz, la serpiente no se encuentra más en el lugar.

Los demás elementos que constituyen esta instalación que puede entenderse desde un carácter sitio específico, son una serie de dibujos en constante flujo entre lo bidimensional y lo tridimensional. Mediante estos objetos e intevenciones dibujísticas se hace evidente su interés por recuperar conocimientos antiguos desde las formas, por una comprensión del mundo que excede la comprensión occidental y que propone desde el campo artístico una visión en perspectiva que no está centrada en la humanidad y en la que por lo tanto existen capacidades que permiten ver el mundo desde el punto de vista de una clase de seres diferentes a la que uno pertenece.

En referencia a lo anterior, resulta interesante citar el texto de 1923 El ritual de la serpiente [3] escrito por Aby Warburg para relatar su encuentro con los indios Pueblo de Nuevo México a finales del siglo XIX, y en particular por su relación con el ritual de la lluvia del que habla a detalle, y en donde la figura de la serpiente se vuelve central. En su narrativa, nos deja ver cómo la serpiente, el rayo y la escalera son metáforas estrechamente emparentadas con la historia visual de la cultura. Todas ellas presentes también en el proyecto de Vanessa Rivero. Para utilizar las palabras de Warburg: las figuras en la obra de Rivero se hacen presentes como ornamentación cosmológica que inciden en el lugar y la situación en que se encuentran. Por último, las postales que la artista coloca a disposición de quienes se interesen llevárselas, son una invitación a todxs nosotrxs para apropiarnos también de este lenguaje y pensar juntxs cómo y desde dónde podemos hablar hoy de estos temas urgentes.

—Texto y curaduría por Paola Santos Coy

http://eleco.unam.mx

[1] Donna Haraway y Andrea Ancira en conversación: Solidaridad multi-especie y justicia reproductiva, enero 2020, Terremoto, Ciudad de México. https://terremoto.mx/donna-haraway-y-andrea-ancira-en-conversacion-solidaridad-multi-especie-y-justicia-reproductiva/

[2] Ver Eduardo Viveiros de Castro. La mirada del jaguar. Introducción al perspectivismo amerindio, Tinta de limón ediciones, Argentina, 2014.

[3] Aby Warburg, El ritual de la serpiente, Editorial Sexto Piso, México, 2004.

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