Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Nubes y lágrimas

Michael Sailstorfer

Proyectos Monclova Ciudad de México 11/09/2017 – 12/22/2017

Michael Sailstorfer. Installation view at Clouds and Tears, PROYECTOSMONCLOVA, Mexico City, 2017. Photo: Patrick López Jaimes. Courtesy of the artist and PROYECTOSMONCLOVA

Michael Sailstorfer. Installation view at Clouds and Tears, PROYECTOSMONCLOVA, Mexico City, 2017. Photo: Patrick López Jaimes. Courtesy of the artist and PROYECTOSMONCLOVA

Michael Sailstorfer. Installation view at Clouds and Tears, PROYECTOSMONCLOVA, Mexico City, 2017. Photo: Patrick López Jaimes. Courtesy of the artist and PROYECTOSMONCLOVA

The exhibition Clouds and Tears radiates around what artist Michael Sailstorfer calls a «solar cat». Perched in the rafters, the animal reaches it’s closed eyes toward a neon light as though absorbing its ecstatic energy. The meditative stillness generated by the cast-aluminum Felis silvestris embodies the experience of pure consciousness around which Sailstorfer arranges his poetic version of a metaphysical universe.

Masks that stylistically reference African and Oceanic art or post-apocalyptic robots encircle this moment of feline-introspection. As an object used to either disguise or ceremonially transform, the mask emphasizes the individuated identity of the wearer through its concealment. These masks are sand-cast in aluminum, bronze or iron from quickly drafted cardboard figures in a process that preserves the textures of the humble materials. The visual signatures of their ephemeral origins are thereby preserved and layer meaning vis a vis the patina of their physical qualities.

Moving out from the center, Sailstorfer takes us from consciousness to identity to time, whose inescapability is recorded by the spinning of the tire in Zeit Ist Keine Autobahn-Mexico City. This passenger car tire, fastened to a motorized engine spins full throttle against the white gallery wall. Unable to move through space, the tire immolates in slow motion, flinging particulate and the smell of burning rubber and asserting its omnipresence throughout the gallery. Invisible but perceptible, the smell acts as an allegorical reference to the passage of time which the tire clocks via the destruction of it’s wearing treads. Is time a destructive force or rather a transformative one that allows the tire to transcend the limitations of its physical body?

Finally, beyond the orbit of time, two more pieces, Tränen [Tears] and Wolken Monclova [Clouds Monclova], comprise the final order of weight or gravity—the force that binds universes together. Tränen is a video of three two-tone cast iron teardrops falling on a home in Bavaria, reducing it blow by destructive blow to dust and rubble. Meanwhile, the site-specific Wolken Monclova metaphorically imports the heavy Berlin sky to Mexico City by way of large black clouds made of looped truck tire inner tubes.

Both works display a disarming cartoonishness that does not immediately belie the weight of their sadness. With unrealistic formal simplification and exaggeration, they strike at the heart of Sailstorfer’s poetic sensibilities. In these works, he manipulates refuse of the Anthropocene to reveal emotional depth and complexities in humanity’s destructive tendencies. The gesture then, toward destruction as a means of revealing the pathways to a new order that shifts the orientation of ontological understanding toward one that is simple, but no less radically, not human-centered.

http://proyectosmonclova.com/

Michael Sailstorfer. Vista de instalación en Nubes y lágrimas, PROYECTOSMONCLOVA, Ciudad de México, 2017. Foto: Patrick López Jaimes. Cortesía del artista y PROYECTOSMONCLOVA

Michael Sailstorfer. Vista de instalación en Nubes y lágrimas, PROYECTOSMONCLOVA, Ciudad de México, 2017. Foto: Patrick López Jaimes. Cortesía del artista y PROYECTOSMONCLOVA

Michael Sailstorfer. Vista de instalación en Nubes y lágrimas, PROYECTOSMONCLOVA, Ciudad de México, 2017. Foto: Patrick López Jaimes. Cortesía del artista y PROYECTOSMONCLOVA

La exhibición Nubes y lágrimas irradia desde lo que el artista Michael Sailstorfer ha nombrado como un «gato solar». Dispuesto en una viga, el animal inclina sus ojos cerrados hacia una luz de neón como si absorbiera su energía estática. La quietud meditativa generada por el felis silvestris fundido en aluminio, refleja la experiencia de conciencia pura alrededor de la cual Sailstorfer ordena su versión poética y metafísica del universo.

Máscaras que estilísticamente nos remontan al arte africano y de Oceanía, o a robots post-apocalípticos, circunvalan este momento de introspección-felina. Objeto usado tanto para disfrazarse como para transformarse ceremonialmente, la máscara enfatiza la identidad individualizada del usuario a través de su ocultamiento. Estas máscaras hechas a partir de figuras de cartón modeladas rápidamente, son fundidas con arena en aluminio, bronce, o hierro, en un proceso que conserva las texturas de los modestos materiales originales. Las marcas visuales de sus orígenes efímeros son así preservadas, produciendo capas de significados vis a vis la pátina de sus cualidades físicas.

Al salirse del centro, Sailstorfer nos lleva de la conciencia a la identidad, y por último al tiempo, cuyo ineludible escape es registrado por el giro de la llanta en Zeit Ist Keine Autobahn-Mexico City. Esta llanta de automóvil conectada a un motor, gira a máxima velocidad recargada contra la pared blanca de la galería. Incapaz de moverse espacialmente, la llanta se inmola en cámara lenta, arrojando partículas y un olor a caucho quemado que reafirma su omnipresencia a lo largo de la galería. Invisible pero perceptible, el olor actúa como referencia alegórica al paso del tiempo, cronometrado por la destrucción de las huellas de desgaste de la llanta. ¿Es el tiempo una fuerza destructiva o una transformativa que permite que la llanta trascienda sus límites físicos?

Finalmente, más allá de la órbita del tiempo, dos piezas, Tränen [Lágrimas] y Wolken Monclova [Nubes Monclova], dan cuenta del orden definitivo del peso o de la gravedad –la fuerza que une a los universos–. La primera es un video de tres lágrimas de hierro de dos toneladas cada una que caen encima de una casa en Bavaria, reduciéndola a polvo y ruinas a través de golpes destructivos. Mientras tanto, la instalación en sitio específico Wolken Monclova, importa metafóricamente el cielo pesado de Berlín a la Ciudad de México por medio de enormes nubes negras, hechas con cámaras de neumáticos de camión enroscadas unas con otras.

Ambas obras exponen una apabullante caricatura que no extingue de inmediato el peso de su tristeza. Con simplificaciones formales poco realistas y exageraciones, embisten el centro de la sensibilidad poética de Sailstofer. Con estas obras, el artista manipula el rechazo del Antropoceno, revelando una profundidad emocional y la compleja tendencia destructiva de la humanidad. Es así que muestran la destrucción como un medio para revelar los caminos a un nuevo orden que cambie la orientación del entendimiento ontológico hacia uno que simplemente, y no por eso menos radical, no esté centrado en el ser humano.

http://proyectosmonclova.com/

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