A partir de una correspondencia entre el artista Elian Chali y la curadora Catalina Urtubey, la muestra "¿qué es eso?" [Salón Silicón, México, durante el 5 de Julio al 26 de agosto] desmonta la idea de “curar” como orden y pulido, para abrir otra cosa: un espacio amorfo de escucha, cuidado y riesgo. Un laboratorio donde el cuerpo—como lenguaje, como archivo, como máscara y como enigma—se vuelve territorio de vibración, de opacidad y de humor, de ternura y de monstruosidad. ¿Qué es eso? no buscó respuestas. Prefieriió la fuga, la duda, la feta gris de nada. Invitando a mirar con infinitos párpados, a vaciarse del peso del mundo y a habitar la rareza que nos sostiene vivxs. Una constelación trazada entre dos cuerpos que insisten en acompañarse. Una conversación que se vuelve obra. Una exposición que nos pregunta de frente: ¿qué queda adentro que no sabemos decir?
El cuerpo es la forma expresiva del espíritu. Así dice uno de los cincuenta y ocho indicios sobre el cuerpo, donde J. L. Nancy va y viene, dice y desdice, alrededor de este coso que somos, o este coso en donde estamos, o este coso que nos está, etc., etc., etc.// Ese texto es alucinante porque presenta, desde la filosofía, una maniobra poética. Se lee como un borrador de enunciados que se desplazan todo el tiempo de cualquier certeza.
¿Qué es eso? es una selección de obras también en movimiento, en potencia. Algo opaco, aunque dice claramente. Estas piezas vienen a contar una inquietud honda que deja hablar —no sé bien si a los gritos o en voz muy baja— a un cuerpo-archivo.
En esta exposición hicimos juntxs una payasada muy seria en clave de ritual exorcista. Vos te abriste al frente mío y yo manoseo, manoseo con vos y sin miedo, estás bailando cerrás los ojos buscando algo buscando ver nada buscando ver esa feta gris de nada buceás profundo en el goce del líquido que habita la burbuja espesa babosa y liviana que captura, en una jaula discreta, tu saco de huesos. Se abre todo menos el secreto del cuerpo, ese cuerpo se expande se cae por las esquinas, se hace ínfimo, se desdobla, se
desdobla, es kilométrico, está siempre en cualquier lugar del mundo, te miran, te miran, te miran, antes de entrar de vuelta a casa hacés un chiste, “Soy Gloria Trevi”, decís, y dejás tirada, en el piso, una mochila llena de piedras, que caen haciendo un sonido que apenas se escucha.
Hay una danza que concede, entre muchas otras maravillas, la posibilidad, de infinitos párpados. Eso transforma a los globos oculares que, ahora, desorbitados, se dejan caer y flotan en el reverso del cráneo. El suspenso del ojo provoca un eco en el cuenco de aire sin brújula y, entonces, el cuerpo se comienza a vaciar. A ese cuerpo-cáscara ahora lo sostiene una especie de conciencia
desconocida, una ligera realidad que acontece entre el todo y el tan tien. Se enrarece la gravedad. Se articula, así, una constelación trazada en otro tiempo, que va desde el centro de la Tierra y llega hasta el fin del mundo.
¿Será eso volverse una feta gris de nada?¿Qué quedó atrapado dentro tuyo sin traducción, Elian? *
Disclaimer
No sé bien a dónde va este texto pero no cura. Tampoco creo que sea un dispositivo de apoyo.Yo, tu amiga, soy a veces un dispositivo de apoyo, pero este texto no es prótesis de nada. Ya hemos discutido, largo y tendido, sobre la violencia que implica curar.
Curador o comisario: las dos alternativas que existen en español. Qué dos palabras de mierda se nos ocurren para nombrar los modos de estar juntxs en un proceso así. Es raro que, en un medio que siempre está pensando en, desde y alrededor del lenguaje, nos hayamos contentado con un término tan patologizante. Vos me hiciste ver eso hace un tiempo. También, sé que curar viene de cuidar. ¿A quién? ¿De qué? Hay un deseo vigilante que pulsa en nosotrxs cuando se trata de asistir un desborde de lo otro siendo: mirarlo, estudiarlo, contenerlo, editarlo, explicarlo, volverlo ameno, digerible, digno de. Colonizador de obras de arte. Ese término estaría bien, siguiendo la línea. Creo que en estos últimos años, y a partir de un desamor profundo por el sistema del arte, me volví una radical del devenir de la escucha de las prácticas ajenas. Escucho, leo, tomo notas, husmeo, reviso archivos y obras, hago preguntas y hablo un montón. Divago con otrxs. Pensamos en voz alta. Mientras releo atentamente lo que se desprende de ahí, capturo algo. Van apareciendo una cantidad de imágenes que pulsan un plan de acción preciso y vital para todas las partes. Es impresionante. Nos animamos. Y mientras, me acuerdo de cosas y organizo una red de intereses y afectos, ¿capital simbólico? Abro mis libros, mi casa, y aparece esto.Una manera amorfa de curar, experimental y horizontal, para acercarme a obras, amigxs y personas que admiro. A veces pienso que es una co-gestación. Se mezclan cosas: el cuidado, la producción y la gestión. ¿Tareas de reproducción? Es difícil. Es difícil cuidar sin pulir, sin blanquear. Es difícil criar a alguien sin esterilizar su singularidad y querer echar luz sobre sus opacidades.
María Zambrano dice que la filosofía se quiere encargar de salir de la caverna, mientras que la poesía se concibe como una forma de conocimiento más profunda, que habita en las entrañas de la experiencia humana y se nutre de la intuición y la emoción, sin necesidad de escapar de ella. Hay un momento en el que salís de adentro de un cuerpo y te enseñan cosas. Te explican cosas todo el tiempo. Hasta que te morís. Te dicen qué y cómo y vas afilando el cuchillo de la razón, la moral y la ética; y ya no te queda más remedio que interpretar el mundo, entendiendo todo.
¿Qué es eso? eso es queso, eso es una pintura, eso es una pipa, eso es una mirada, eso es un derrape, eso es una larva, eso es una paranoia, eso es un molde, eso es un afiche, eso es una militancia, eso es un promedio, eso es una puta, eso es un texto, curatorial, eso es un drama, eso es un axolotl, eso es una lupa, eso es un enano, eso es un hueco, eso es una relación social, no sé bien qué es nada, estoy muy equivocada, amigx. Siento que el mundo está por acabarse desde que empezó, siento que el mundo es más diminuto que nosotrxs mismxs.
¿Hay alguna manera de esquivar la llaga? Nos lubricamos para que todos nuestros cauces se resbalen por la extensión de carne disponible. ¡Viva ESTA libertad! La de llenar de vaselina agujeros, la de hacer llorar a mi amigx, viva la libertad de decirte: enanx culiadx. Viva el gesto inaudito, intraducible.
¿Tus amigxs están enteradxs de qué cadenas musculares estás usando para cruzar este río de mierda? — preguntó danie v.s., hace unas semanas, en esta misma sala. Nos ocupamos siempre; un poco yo de vos y un poco vos de mí. Nos enteramos de nuestrxs cuerpos, de las ideas que nos rondan y revuelcan. Insistamos en encontrar trayectorias para andar juntxs el camino de la especie lenta, vapuleada por el ojo público de la sociedad pero con larga trayectoria sobre la ternura en la intimidad. ¡Viva la nostalgia contra todo presentismo!
Sos mi brújula que siempre marca el sur, Elian.
¿Qué quedó atrapado dentro tuyo sin traducción, Elian?
-Catalina Urtubey
¿Cuándo?, ¿ahora?, ¿en el pasado?, ¿en el momento exacto que me rompieron el corazón? ¿en el instante posterior de mi último aliento?, ¿después de cada mirada desorbitada y lasciva de todxs esos niñxs que alguna vez se cruzaron conmigo?, ¿luego de leerte merodeando mis recovecos internos en este texto? Por dentro es una maraña, un enjambre, una multitud de multitudes imposibles de organizar. Es un agujero caliente, afiebrado como los órganos apretados de mi tórax-acordeón. Si te dijera que quedó atrapado es porque lo sabría y saberlo puede ser una forma de traducción.
Quisiera ser genuino con mi respuesta aunque, en realidad, me provoca un profundo vacío insoportable; el mismo que me da cuando un niño cualquiera pregunta en mi cara: ¿qué es eso? Como si no estuviera parado delante de él, oyendo; como si no fuera una persona; como si esa pregunta pudiera, acaso, ser protegida por el halo de la curiosidad con la que se justifican tantas cosas de la niñez. Genuino, no honesto, ni siquiera auténtico, ni sincero. Me refiero a que quisiera dejar de lado todo artificio y poder vomitar eso que queda atrapado dentro de la forma que sea. Sin preámbulos ni justificaciones. Sin filtro, sin orden, sin pretensiones poéticas ni posturas políticas. Abrir un grifo que desparasite mi persona de todo eso que siento y no entiendo. Porque honesto tiene un olor hediondo a iglesia. Auténtico pareciera deber correspondencia, tener respaldo de otra cosa capaz de legitimar estas palabras truculentas. Y sincero, bueno, commodity de la empresa de la transparencia. Quisiera ser genuino y no puedo, vuelteo y vuelteo, mientras me arrastro por estas palabras intentando responder y me pregunto si éstas no son, también, la jaula donde se encuentra atrapado lo intraducible.
Quisiera no empezar con la perorata de siempre, que me apoyo acá, que demuestro esto con aquello porque justo al instante, ahí nomás, se me empieza a caer de los bolsillos eso tan obvio que intento disfrazar con los discursos que me inventé para justificar mi existencia. Esas mascaritas de cotillón y nariz de payaso de hule me han salvado la vida, pero no alcanzan para esconder aquello atrapado, sin traducción, dentro mío, muy adentro, que bien conozco y que, cuando pienso en eso, cierro un ojo para no verlo tanto y, mientras escribo esto, realmente lo veo, casi que lo puedo lamer, lo toco, lo beso y lo aborrezco. A veces quisiera que ese disfraz no sea un cacho de tela sino un traje de piel, humana, y poder vestir otro sujeto que no sea éste; eso que dicen, de armarse ficciones para sobrevivir, de engancharse en la fantasía para escapar de esta realidad asfixiante. Eso quiero, Cati; no sé si darme vuelta las tripas para dejar salir eso atrapado, sin traducción, dentro mío, muy adentro, quizá me imagino un viaje al revés, en el camino inverso. O, quizá, vestir de animal, no sé, una piel de madera a ver si me hago mueble, un cuero raro, como de alienígena, no sé; podríamos preguntarles a lxs niñxs a ver qué piensan, qué ropa le pondrían a ese coso que parece un humano, cómo lo disfrazarían para volverlo más aceptable. No sé, Cati; yo pensaba que eran peores los adultos, pero la verdad es que no pueden disimular su miseria y decadencia ni un poco y en ese lugar estamos todxs y la verdad me da ternura, un poco de ternura me da, me da pena toda esta humanidad, no sólo los míos que tengo cerca, que bastante tristes andan mis amigxs y familia, están como desorientados, bah, estamos, como sin brújula, como si los campos magnéticos de la tierra se hubieran derretido y quedado inútiles confundiendo los meridianos, los trópicos, los barrios; pero también veo a lxs que no tengo tan cerca o, a decir verdad, sí, están bastante cerca pero no son mis amigxs, aunque algunxs también sí y están tan obsesionadxs con la guerra, con el odio, con el exterminio del otro que no piensa igual, con la desintegración de cualquier cosa que huela a común, están igual, y a ellxs no lxs quiero abrazar; a mis amigxs sí, pero a ellxs no, perdón pero no, no tengo ese berretín de cuidar a toda la humanidad por conservación de especie, que se abracen entre ellxs o no sé, se maten entre ellxs, qué sé yo que harán cuando están juntxs si es que comparten algo, pero puedo verlxs deambulando por la calle y las redes sociales. Están igual, no ven nada aunque lo tengan sobre sus pestañas, defienden con una fe inquebrantable toda esta mierda que esta pasando y dicen que está todo bien, mientras se tajean la plantilla de las patas, mientras se incineran los pelos finos de sus nucas y sus miradas anhelan cualquier horizonte y ahí es donde me da pena la humanidad entonces sí, sé que pueden ser siniestrxs, retorcidxs y perversxs. Lo son, ya lxs vemos arrasando con todo lo vivo acá o allá sin titubear, pero la mirada de lxs niñxs es otra cosa, es ambigua y cristalina, refractan las verdades indecibles iluminandoscureciendo todo, perforan el fondo del fondo y no se puede decir nada porque eso pasa, el campo semántico de la infancia es intocable; puro, higiénico, debutante en un mundo que, más pronto que tarde, lo hará mierda. Es un universo impoluto y sin olores y el idioma de lxs querubines es dulce y blanco, meloso y aireado; entonces imagínate, Cati, cómo voy a traducir aquello atrapado adentro mío si no puedo ni abarcarlo, ni arrimarme, ni escarbarlo y está estrangulado en los pasillos de esta jaula que no sé si es una cárcel común o un loquero o un zoológico o un museo o simplemente un cuerpo y, mira, varias líneas después, sigo husmeando a ver si lo logro pero vuelteo y vuelteo y me pregunto si la traducción es un problema del lenguaje o si el lenguaje es un problema de la razón, o si la razón es un problema de la verdad, o si la verdad y la violencia son lo mismo, o si sirve para algo traficar un poco de allá para acá y me pregunto para qué, por qué no dejar todo como está, ahí dentro pudriéndose, fermentándose; que esos parásitos también necesitan comer.
-Elian Chali
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El cuerpo es la forma expresiva del espíritu. Así dice uno de los cincuenta y ocho indicios sobre el cuerpo, donde J. L. Nancy va y viene, dice y desdice, alrededor de este coso que somos, o este coso en donde estamos, o este coso que nos está, etc., etc., etc.// Ese texto es alucinante porque presenta, desde la filosofía, una maniobra poética. Se lee como un borrador de enunciados que se desplazan todo el tiempo de cualquier certeza.
¿Qué es eso? es una selección de obras también en movimiento, en potencia. Algo opaco, aunque dice claramente. Estas piezas vienen a contar una inquietud honda que deja hablar —no sé bien si a los gritos o en voz muy baja— a un cuerpo-archivo.
En esta exposición hicimos juntxs una payasada muy seria en clave de ritual exorcista. Vos te abriste al frente mío y yo manoseo, manoseo con vos y sin miedo, estás bailando cerrás los ojos buscando algo buscando ver nada buscando ver esa feta gris de nada buceás profundo en el goce del líquido que habita la burbuja espesa babosa y liviana que captura, en una jaula discreta, tu saco de huesos. Se abre todo menos el secreto del cuerpo, ese cuerpo se expande se cae por las esquinas, se hace ínfimo, se desdobla, se
desdobla, es kilométrico, está siempre en cualquier lugar del mundo, te miran, te miran, te miran, antes de entrar de vuelta a casa hacés un chiste, “Soy Gloria Trevi”, decís, y dejás tirada, en el piso, una mochila llena de piedras, que caen haciendo un sonido que apenas se escucha.
Hay una danza que concede, entre muchas otras maravillas, la posibilidad, de infinitos párpados. Eso transforma a los globos oculares que, ahora, desorbitados, se dejan caer y flotan en el reverso del cráneo. El suspenso del ojo provoca un eco en el cuenco de aire sin brújula y, entonces, el cuerpo se comienza a vaciar. A ese cuerpo-cáscara ahora lo sostiene una especie de conciencia
desconocida, una ligera realidad que acontece entre el todo y el tan tien. Se enrarece la gravedad. Se articula, así, una constelación trazada en otro tiempo, que va desde el centro de la Tierra y llega hasta el fin del mundo.
¿Será eso volverse una feta gris de nada?¿Qué quedó atrapado dentro tuyo sin traducción, Elian? *
Disclaimer
No sé bien a dónde va este texto pero no cura. Tampoco creo que sea un dispositivo de apoyo.Yo, tu amiga, soy a veces un dispositivo de apoyo, pero este texto no es prótesis de nada. Ya hemos discutido, largo y tendido, sobre la violencia que implica curar.
Curador o comisario: las dos alternativas que existen en español. Qué dos palabras de mierda se nos ocurren para nombrar los modos de estar juntxs en un proceso así. Es raro que, en un medio que siempre está pensando en, desde y alrededor del lenguaje, nos hayamos contentado con un término tan patologizante. Vos me hiciste ver eso hace un tiempo. También, sé que curar viene de cuidar. ¿A quién? ¿De qué? Hay un deseo vigilante que pulsa en nosotrxs cuando se trata de asistir un desborde de lo otro siendo: mirarlo, estudiarlo, contenerlo, editarlo, explicarlo, volverlo ameno, digerible, digno de. Colonizador de obras de arte. Ese término estaría bien, siguiendo la línea. Creo que en estos últimos años, y a partir de un desamor profundo por el sistema del arte, me volví una radical del devenir de la escucha de las prácticas ajenas. Escucho, leo, tomo notas, husmeo, reviso archivos y obras, hago preguntas y hablo un montón. Divago con otrxs. Pensamos en voz alta. Mientras releo atentamente lo que se desprende de ahí, capturo algo. Van apareciendo una cantidad de imágenes que pulsan un plan de acción preciso y vital para todas las partes. Es impresionante. Nos animamos. Y mientras, me acuerdo de cosas y organizo una red de intereses y afectos, ¿capital simbólico? Abro mis libros, mi casa, y aparece esto.Una manera amorfa de curar, experimental y horizontal, para acercarme a obras, amigxs y personas que admiro. A veces pienso que es una co-gestación. Se mezclan cosas: el cuidado, la producción y la gestión. ¿Tareas de reproducción? Es difícil. Es difícil cuidar sin pulir, sin blanquear. Es difícil criar a alguien sin esterilizar su singularidad y querer echar luz sobre sus opacidades.
María Zambrano dice que la filosofía se quiere encargar de salir de la caverna, mientras que la poesía se concibe como una forma de conocimiento más profunda, que habita en las entrañas de la experiencia humana y se nutre de la intuición y la emoción, sin necesidad de escapar de ella. Hay un momento en el que salís de adentro de un cuerpo y te enseñan cosas. Te explican cosas todo el tiempo. Hasta que te morís. Te dicen qué y cómo y vas afilando el cuchillo de la razón, la moral y la ética; y ya no te queda más remedio que interpretar el mundo, entendiendo todo.
¿Qué es eso? eso es queso, eso es una pintura, eso es una pipa, eso es una mirada, eso es un derrape, eso es una larva, eso es una paranoia, eso es un molde, eso es un afiche, eso es una militancia, eso es un promedio, eso es una puta, eso es un texto, curatorial, eso es un drama, eso es un axolotl, eso es una lupa, eso es un enano, eso es un hueco, eso es una relación social, no sé bien qué es nada, estoy muy equivocada, amigx. Siento que el mundo está por acabarse desde que empezó, siento que el mundo es más diminuto que nosotrxs mismxs.
¿Hay alguna manera de esquivar la llaga? Nos lubricamos para que todos nuestros cauces se resbalen por la extensión de carne disponible. ¡Viva ESTA libertad! La de llenar de vaselina agujeros, la de hacer llorar a mi amigx, viva la libertad de decirte: enanx culiadx. Viva el gesto inaudito, intraducible.
¿Tus amigxs están enteradxs de qué cadenas musculares estás usando para cruzar este río de mierda? — preguntó danie v.s., hace unas semanas, en esta misma sala. Nos ocupamos siempre; un poco yo de vos y un poco vos de mí. Nos enteramos de nuestrxs cuerpos, de las ideas que nos rondan y revuelcan. Insistamos en encontrar trayectorias para andar juntxs el camino de la especie lenta, vapuleada por el ojo público de la sociedad pero con larga trayectoria sobre la ternura en la intimidad. ¡Viva la nostalgia contra todo presentismo!
Sos mi brújula que siempre marca el sur, Elian.
¿Qué quedó atrapado dentro tuyo sin traducción, Elian?
-Catalina Urtubey
¿Cuándo?, ¿ahora?, ¿en el pasado?, ¿en el momento exacto que me rompieron el corazón? ¿en el instante posterior de mi último aliento?, ¿después de cada mirada desorbitada y lasciva de todxs esos niñxs que alguna vez se cruzaron conmigo?, ¿luego de leerte merodeando mis recovecos internos en este texto? Por dentro es una maraña, un enjambre, una multitud de multitudes imposibles de organizar. Es un agujero caliente, afiebrado como los órganos apretados de mi tórax-acordeón. Si te dijera que quedó atrapado es porque lo sabría y saberlo puede ser una forma de traducción.
Quisiera ser genuino con mi respuesta aunque, en realidad, me provoca un profundo vacío insoportable; el mismo que me da cuando un niño cualquiera pregunta en mi cara: ¿qué es eso? Como si no estuviera parado delante de él, oyendo; como si no fuera una persona; como si esa pregunta pudiera, acaso, ser protegida por el halo de la curiosidad con la que se justifican tantas cosas de la niñez. Genuino, no honesto, ni siquiera auténtico, ni sincero. Me refiero a que quisiera dejar de lado todo artificio y poder vomitar eso que queda atrapado dentro de la forma que sea. Sin preámbulos ni justificaciones. Sin filtro, sin orden, sin pretensiones poéticas ni posturas políticas. Abrir un grifo que desparasite mi persona de todo eso que siento y no entiendo. Porque honesto tiene un olor hediondo a iglesia. Auténtico pareciera deber correspondencia, tener respaldo de otra cosa capaz de legitimar estas palabras truculentas. Y sincero, bueno, commodity de la empresa de la transparencia. Quisiera ser genuino y no puedo, vuelteo y vuelteo, mientras me arrastro por estas palabras intentando responder y me pregunto si éstas no son, también, la jaula donde se encuentra atrapado lo intraducible.
Quisiera no empezar con la perorata de siempre, que me apoyo acá, que demuestro esto con aquello porque justo al instante, ahí nomás, se me empieza a caer de los bolsillos eso tan obvio que intento disfrazar con los discursos que me inventé para justificar mi existencia. Esas mascaritas de cotillón y nariz de payaso de hule me han salvado la vida, pero no alcanzan para esconder aquello atrapado, sin traducción, dentro mío, muy adentro, que bien conozco y que, cuando pienso en eso, cierro un ojo para no verlo tanto y, mientras escribo esto, realmente lo veo, casi que lo puedo lamer, lo toco, lo beso y lo aborrezco. A veces quisiera que ese disfraz no sea un cacho de tela sino un traje de piel, humana, y poder vestir otro sujeto que no sea éste; eso que dicen, de armarse ficciones para sobrevivir, de engancharse en la fantasía para escapar de esta realidad asfixiante. Eso quiero, Cati; no sé si darme vuelta las tripas para dejar salir eso atrapado, sin traducción, dentro mío, muy adentro, quizá me imagino un viaje al revés, en el camino inverso. O, quizá, vestir de animal, no sé, una piel de madera a ver si me hago mueble, un cuero raro, como de alienígena, no sé; podríamos preguntarles a lxs niñxs a ver qué piensan, qué ropa le pondrían a ese coso que parece un humano, cómo lo disfrazarían para volverlo más aceptable. No sé, Cati; yo pensaba que eran peores los adultos, pero la verdad es que no pueden disimular su miseria y decadencia ni un poco y en ese lugar estamos todxs y la verdad me da ternura, un poco de ternura me da, me da pena toda esta humanidad, no sólo los míos que tengo cerca, que bastante tristes andan mis amigxs y familia, están como desorientados, bah, estamos, como sin brújula, como si los campos magnéticos de la tierra se hubieran derretido y quedado inútiles confundiendo los meridianos, los trópicos, los barrios; pero también veo a lxs que no tengo tan cerca o, a decir verdad, sí, están bastante cerca pero no son mis amigxs, aunque algunxs también sí y están tan obsesionadxs con la guerra, con el odio, con el exterminio del otro que no piensa igual, con la desintegración de cualquier cosa que huela a común, están igual, y a ellxs no lxs quiero abrazar; a mis amigxs sí, pero a ellxs no, perdón pero no, no tengo ese berretín de cuidar a toda la humanidad por conservación de especie, que se abracen entre ellxs o no sé, se maten entre ellxs, qué sé yo que harán cuando están juntxs si es que comparten algo, pero puedo verlxs deambulando por la calle y las redes sociales. Están igual, no ven nada aunque lo tengan sobre sus pestañas, defienden con una fe inquebrantable toda esta mierda que esta pasando y dicen que está todo bien, mientras se tajean la plantilla de las patas, mientras se incineran los pelos finos de sus nucas y sus miradas anhelan cualquier horizonte y ahí es donde me da pena la humanidad entonces sí, sé que pueden ser siniestrxs, retorcidxs y perversxs. Lo son, ya lxs vemos arrasando con todo lo vivo acá o allá sin titubear, pero la mirada de lxs niñxs es otra cosa, es ambigua y cristalina, refractan las verdades indecibles iluminandoscureciendo todo, perforan el fondo del fondo y no se puede decir nada porque eso pasa, el campo semántico de la infancia es intocable; puro, higiénico, debutante en un mundo que, más pronto que tarde, lo hará mierda. Es un universo impoluto y sin olores y el idioma de lxs querubines es dulce y blanco, meloso y aireado; entonces imagínate, Cati, cómo voy a traducir aquello atrapado adentro mío si no puedo ni abarcarlo, ni arrimarme, ni escarbarlo y está estrangulado en los pasillos de esta jaula que no sé si es una cárcel común o un loquero o un zoológico o un museo o simplemente un cuerpo y, mira, varias líneas después, sigo husmeando a ver si lo logro pero vuelteo y vuelteo y me pregunto si la traducción es un problema del lenguaje o si el lenguaje es un problema de la razón, o si la razón es un problema de la verdad, o si la verdad y la violencia son lo mismo, o si sirve para algo traficar un poco de allá para acá y me pregunto para qué, por qué no dejar todo como está, ahí dentro pudriéndose, fermentándose; que esos parásitos también necesitan comer.
-Elian Chali
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