Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Humilde actividad sin centro ni gravedad

Julie Magnenat y Javier González Pesce

Local Arte Contemporáneo Santiago, Chile 03/29/2019 –

Julie Magnenat y Javier González Pesce, Humilde actividad sin centro ni gravedad (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Local Arte Contemporáneo

Julie Magnenat y Javier González Pesce, Humilde actividad sin centro ni gravedad (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Local Arte Contemporáneo

Julie Magnenat y Javier González Pesce, Humilde actividad sin centro ni gravedad (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Local Arte Contemporáneo

Compromiso por lo crudo

exploradores del hecho y la experiencia
Linda Nochlin, El Realismo.

La obsesión por el extraño orden de la naturaleza y la disposición del cuerpo humano enfrentado a su fuerza, impulsó a Julie Magnenat y Javier González Pesce a construir una muestra colaborativa en torno a las ideas de gravedad, dispersión y crudeza. Conscientes del individualismo que prevalece en el sistema del arte y, en general, dentro de la sociedad contemporánea, buscan abrirse al continuo del tiempo y a las contaminaciones interpersonales que enriquecen el trabajo del arte. Sin títulos individuales ni fichas técnicas, los autores alteran las escalas y los usos convencionales de los objetos.

Humilde actividad sin centro ni gravedad, exhibida en Local Arte Contemporáneo, invade todas las salas de la galería con una sola gran obra compuesta de varias piezas y materiales ensamblados y estratégicamente aislados por los artistas. Sobre el muro de la primera habitación cuelga la escultura de una nariz gigante fabricada en poliestireno expandido y goma latex. Más adelante, una estructura de madera cubierta parcialmente por planchas de zinc parece interpretar el techo de una casa, pero sacada de cualquier contexto e instalada sobre el suelo. En la sala contigua, se proyectan pequeñas imágenes que dicen contener la historia de la humanidad intervenidas por dibujos abstractos. Las dispositivas iluminan la pequeña caverna de greda que recibe la proyección, dándole más valor al material que a la narración de la historia universal. En total contraposición a esta película en miniatura, los artistas construyeron una estructura reticular de grandes proporciones que sostiene elementos curvos también modelados en greda. Algunos de los objetos depositados sobre la retícula recuerdan otras partes del cuerpo humano, unos son orejas y otros huesos u órganos petrificados. Los demás simulan la formalidad de las cadenas, conectando madera y greda y dando paso a su interacción.

La cuestión colaborativa, que destaca desde la construcción de la muestra a la performatividad de las obras, es un esfuerzo por organizar ambas individualidades en un cuerpo extendido donde uno son muchos a la vez. Al igual que la escritura de un libro, en la postura de Deleuze y Guatari, esta exposición “no tiene objeto ni sujeto, está hecha de materias diversamente formadas, de fechas y velocidades muy diferentes. Cuando se le atribuye el libro a un sujeto, se está descuidando ese trabajo de las materias, y la exterioridad de sus relaciones”.[1] La esperanza queda en su lectura y en las filtraciones de esa escritura sin ambiciones. La multiplicidad de sentidos que Humilde actividad sin centro ni gravedad sugiere, moviliza la profundidad de lo recíproco y sus conflictos, entregándole a las obras reunidas un peso mayor, incluso capaz de sofocar.

La crudeza tiene más que ver con la radicalidad del realismo, y su poética, que con el rigor del carácter. En esta exposición no existe crueldad, pero sí la convicción por presentar el peso de la vida cotidiana y el espesor de los materiales que se producen masivamente en el contexto local. El pino talado de un bosque artificial, mantiene su humedad, la greda que se comercializa en la región se seca de a poco, se agrieta y lentamente vuelve a ser tierra. Durantes las semanas de exposición se ha generado un microclima, un ligero caos que se autorregula por la convivencia entre las imágenes y las cosas. El intento por hacer levitar esculturas se ve frustrado por la fuerza de gravedad, el extraño orden de la naturaleza interviene en el ilusorio orden cultural. Sin sugerencias metafísicas, la exposición traduce un interés por la realidad como forma de resistir a todo lo virtual. Es decir, usa la realidad como material y sensibilidad, para que se descubra una postura frente a esta que no sentencie un sistema estático, sino permanente.

—Sergio Soto y Céline Fercovic

https://www.facebook.com/local.artecontemporaneo

[1] Deleuze, G. y Guatari, F. (1977). Rizoma. Valencia: Ed. Pre-Textos.

Julie Magnenat y Javier González Pesce, Humilde actividad sin centro ni gravedad (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Local Arte Contemporáneo

Julie Magnenat y Javier González Pesce, Humilde actividad sin centro ni gravedad (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Local Arte Contemporáneo

Julie Magnenat y Javier González Pesce, Humilde actividad sin centro ni gravedad (2019). Vista de instalación. Imagen cortesía de Local Arte Contemporáneo

Compromiso por lo crudo

exploradores del hecho y la experiencia
Linda Nochlin, El Realismo.

La obsesión por el extraño orden de la naturaleza y la disposición del cuerpo humano enfrentado a su fuerza, impulsó a Julie Magnenat y Javier González Pesce a construir una muestra colaborativa en torno a las ideas de gravedad, dispersión y crudeza. Conscientes del individualismo que prevalece en el sistema del arte y, en general, dentro de la sociedad contemporánea, buscan abrirse al continuo del tiempo y a las contaminaciones interpersonales que enriquecen el trabajo del arte. Sin títulos individuales ni fichas técnicas, los autores alteran las escalas y los usos convencionales de los objetos.

Humilde actividad sin centro ni gravedad, exhibida en Local Arte Contemporáneo, invade todas las salas de la galería con una sola gran obra compuesta de varias piezas y materiales ensamblados y estratégicamente aislados por los artistas. Sobre el muro de la primera habitación cuelga la escultura de una nariz gigante fabricada en poliestireno expandido y goma latex. Más adelante, una estructura de madera cubierta parcialmente por planchas de zinc parece interpretar el techo de una casa, pero sacada de cualquier contexto e instalada sobre el suelo. En la sala contigua, se proyectan pequeñas imágenes que dicen contener la historia de la humanidad intervenidas por dibujos abstractos. Las dispositivas iluminan la pequeña caverna de greda que recibe la proyección, dándole más valor al material que a la narración de la historia universal. En total contraposición a esta película en miniatura, los artistas construyeron una estructura reticular de grandes proporciones que sostiene elementos curvos también modelados en greda. Algunos de los objetos depositados sobre la retícula recuerdan otras partes del cuerpo humano, unos son orejas y otros huesos u órganos petrificados. Los demás simulan la formalidad de las cadenas, conectando madera y greda y dando paso a su interacción.

La cuestión colaborativa, que destaca desde la construcción de la muestra a la performatividad de las obras, es un esfuerzo por organizar ambas individualidades en un cuerpo extendido donde uno son muchos a la vez. Al igual que la escritura de un libro, en la postura de Deleuze y Guatari, esta exposición “no tiene objeto ni sujeto, está hecha de materias diversamente formadas, de fechas y velocidades muy diferentes. Cuando se le atribuye el libro a un sujeto, se está descuidando ese trabajo de las materias, y la exterioridad de sus relaciones”.[1] La esperanza queda en su lectura y en las filtraciones de esa escritura sin ambiciones. La multiplicidad de sentidos que Humilde actividad sin centro ni gravedad sugiere, moviliza la profundidad de lo recíproco y sus conflictos, entregándole a las obras reunidas un peso mayor, incluso capaz de sofocar.

La crudeza tiene más que ver con la radicalidad del realismo, y su poética, que con el rigor del carácter. En esta exposición no existe crueldad, pero sí la convicción por presentar el peso de la vida cotidiana y el espesor de los materiales que se producen masivamente en el contexto local. El pino talado de un bosque artificial, mantiene su humedad, la greda que se comercializa en la región se seca de a poco, se agrieta y lentamente vuelve a ser tierra. Durantes las semanas de exposición se ha generado un microclima, un ligero caos que se autorregula por la convivencia entre las imágenes y las cosas. El intento por hacer levitar esculturas se ve frustrado por la fuerza de gravedad, el extraño orden de la naturaleza interviene en el ilusorio orden cultural. Sin sugerencias metafísicas, la exposición traduce un interés por la realidad como forma de resistir a todo lo virtual. Es decir, usa la realidad como material y sensibilidad, para que se descubra una postura frente a esta que no sentencie un sistema estático, sino permanente.

—Sergio Soto y Céline Fercovic

https://www.facebook.com/local.artecontemporaneo

[1] Deleuze, G. y Guatari, F. (1977). Rizoma. Valencia: Ed. Pre-Textos.

Tags: , , , , , , ,

Arquitectura del Humo

Wrong Happy Hour

Microondas

Bathymetry