Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

El mono y la serpiente

Ramiro Ávila y Héctor Jiménez

Armen Daguer Guadalajara, Jalisco, México 06/19/2019 – 07/06/2019

Héctor Jiménez, Listo para usarse (2019). Cítricos, madera, plástico. Foto por Carlos Corona

Héctor Jiménez, Dos momentos (2017-2019). Cera de abeja, jugo cítrico oxidado, madera. Foto por Carlos Corona

Ramiro Ávila, Diario (2019). Cuarzos, madera, plástico. Foto por Carlos Corona

Para encontrar un terreno común sobre el cual partir los artistas acordaron asumir su signo zodiacal según el horóscopo chino, conformado por 12 inteligencias retratadas cada una por un animal. Para el mono y la serpiente, los artistas apelan a este conocimiento sensible propio de cada animal con el que ellos se sienten en comunión, lo que les proporciona una percepción distinta del mundo racional.

Para enmarcar estas inteligencias los artistas seleccionaron la siguiente fábula que data de la Edad Media, pero proviene de India. Su origen se rastrea por el año 200 A.C., proveniente de una tradición oral por lo que su antigüedad es incalculable.

“Se cuenta que en un lugar bueno y fértil, en el que había muchos árboles, frutos y agua, vivía un mono que había habitado allí largo tiempo. Con el paso del tiempo le entró una enfermedad sarnosa que le debilitó mucho, de forma que no podía buscarse alimento. Y al pasar a su lado otro mono y verle, le dijo: ‘¿Por qué te veo con un cuerpo extenuado y sumido en tanta debilidad?’; él le respondió con estas palabras: ‘No conozco el motivo de esta enfermedad; lo único que sé es que así lo ha querido la voluntad divina, de la que nadie puede escapar’ [1]. Le dijo el otro mono: ‘Yo conocí a un mono al que le entró esta misma enfermedad y no pudo curarse hasta que cogiendo una cabeza de culebra negra se la comió y así sanó.’ Dijo el mono: ‘¿Cómo puedo coger esa culebra, si no puedo cazar mi propia comida y mis fuerzas se han debilitado tanto que no puedo buscar mi alimento? Son las otras fieras y animales los que me dan todos los días el alimento; si no fuera así, moriría aplastado por esta enfermedad.’ Le dijo el otro: ‘He visto en un lugar, junto a la caverna de una serpiente, a muchos hombres; pienso que le habrán matado. Iré a ese lugar y si la encuentro muerta, cogeré su cabeza y te la traeré.’ Dijo el mono enfermo: ‘Si puedes hacer eso para mí, me harás un gran favor, de forma que gracias a ti seguiré viviendo y recibirás por ello un gran beneficio de Dios.’ Y se marchó el mono, hasta que llegó al agujero de la madriguera de la serpiente y, al ver huellas de pasos de hombres, pensó que la serpiente había sido matada por alguno de ellos; acercándose a la madriguera encontró a la serpiente viva y ésta le cogió y le devoró”.

armendaguer.com

Eustaquio Sánchez Salor. (1992). Fábulas latinas medievales Por Giovanni (da Capua). España: AKAL.

[1] De nuevo la doctrina sobre la predestinación.

Héctor Jiménez, Listo para usarse (2019). Cítricos, madera, plástico. Foto por Carlos Corona

Héctor Jiménez, Dos momentos (2017-2019). Cera de abeja, jugo cítrico oxidado, madera. Foto por Carlos Corona

Ramiro Ávila, Diario (2019). Cuarzos, madera, plástico. Foto por Carlos Corona

Para encontrar un terreno común sobre el cual partir los artistas acordaron asumir su signo zodiacal según el horóscopo chino, conformado por 12 inteligencias retratadas cada una por un animal. Para el mono y la serpiente, los artistas apelan a este conocimiento sensible propio de cada animal con el que ellos se sienten en comunión, lo que les proporciona una percepción distinta del mundo racional.

Para enmarcar estas inteligencias los artistas seleccionaron la siguiente fábula que data de la Edad Media, pero proviene de India. Su origen se rastrea por el año 200 A.C., proveniente de una tradición oral por lo que su antigüedad es incalculable.

“Se cuenta que en un lugar bueno y fértil, en el que había muchos árboles, frutos y agua, vivía un mono que había habitado allí largo tiempo. Con el paso del tiempo le entró una enfermedad sarnosa que le debilitó mucho, de forma que no podía buscarse alimento. Y al pasar a su lado otro mono y verle, le dijo: ‘¿Por qué te veo con un cuerpo extenuado y sumido en tanta debilidad?’; él le respondió con estas palabras: ‘No conozco el motivo de esta enfermedad; lo único que sé es que así lo ha querido la voluntad divina, de la que nadie puede escapar’ [1]. Le dijo el otro mono: ‘Yo conocí a un mono al que le entró esta misma enfermedad y no pudo curarse hasta que cogiendo una cabeza de culebra negra se la comió y así sanó.’ Dijo el mono: ‘¿Cómo puedo coger esa culebra, si no puedo cazar mi propia comida y mis fuerzas se han debilitado tanto que no puedo buscar mi alimento? Son las otras fieras y animales los que me dan todos los días el alimento; si no fuera así, moriría aplastado por esta enfermedad.’ Le dijo el otro: ‘He visto en un lugar, junto a la caverna de una serpiente, a muchos hombres; pienso que le habrán matado. Iré a ese lugar y si la encuentro muerta, cogeré su cabeza y te la traeré.’ Dijo el mono enfermo: ‘Si puedes hacer eso para mí, me harás un gran favor, de forma que gracias a ti seguiré viviendo y recibirás por ello un gran beneficio de Dios.’ Y se marchó el mono, hasta que llegó al agujero de la madriguera de la serpiente y, al ver huellas de pasos de hombres, pensó que la serpiente había sido matada por alguno de ellos; acercándose a la madriguera encontró a la serpiente viva y ésta le cogió y le devoró”.

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Eustaquio Sánchez Salor. (1992). Fábulas latinas medievales Por Giovanni (da Capua). España: AKAL.

[1] De nuevo la doctrina sobre la predestinación.

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