Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Desiluminaciones

Elsa-Louise Manceaux

Lodos Ciudad de México, México 05/26/2018 – 07/28/2018

Elsa-Louise Manceaux. Exhibition view of Desilluminations, at Lodos, Mexico City, Mexico, 2018. Courtesy of Lodos

Elsa-Louise Manceaux. Exhibition view of Desilluminations, at Lodos, Mexico City, Mexico, 2018. Courtesy of Lodos

Elsa-Louise Manceaux. Exhibition view of Desilluminations, at Lodos, Mexico City, Mexico, 2018. Courtesy of Lodos

In the studio of Elsa-Louise Manceaux (Paris, 1985), three sheets in the form of notes with images taken from the Internet, give a clue to her research. Without following any hierarchy or chronology, canonical representations of the history of art appear on the same plane, such as paintings by Caspar David Friedrich, Paul Cézanne, Nicolas Poussin or Paul Rubens, old engravings with representations of Gutenberg’s printing press, old photographs with scenes of the Industrial Revolution, along with more mundane images such as mountains or paradisiacal beaches that come as wallpaper on many computers. In each group written in pencil, you read: ‘gaze and landscape’, ‘technology and progress’ and finally, ‘imaginary’.

In these graphic notes on the “imaginary”, there are images of Don Quixote or Gargantua illustrated by Honoré Daumier, a proto-animation by Rodolphe Töpffer and one of the medieval illuminations by Hildegard von Bingen. The latter, together with the imaginary of the Middle Ages, will be an important influence in the works of Manceaux, so much for the representation of different scenes in a single work, as it happens in many manuscripts and altarpieces; as for the mystical idea of enlightenment and the representation of this phenomenon, which is part of the artist’s questions about how to represent what is intangible or simply out of our sight – when the physical quality of existing objects and subjects has become data and moments of connection.

If being illuminated in the Middle Ages corresponded to receiving divine knowledge through light, which was the representation of the sacred, now is the light from a screen allowing us to access information. Enlightenment is a moment of transformation, characteristics shared by desillumination, defined by the artist as ” turning off something in order to turn on (to) something else”. However, the difference between these two terms is that in the action of desilluminating the subject is no longer just a passive receiver of the message, but a subject with a will to action. It no longer expects knowledge or transformation, it seeks them.

This act of desillumination  is what leads Manceaux to reflect on how to produce images from the pictorial, to rethink the relationship between the transmitter and the receiver, between the distant and the near, the temporality and the movement, through the nexus between the gaze and the landscape, that of technology and progress; and how to capture those instants of metamorphosis.

Therefore the works present in Desilluminations are also charged with a sense of transiency: between the background and the figure, between the graphic and the stain, the color, and the luminosity. This sense of passage is expressed both in the use of color that seems to fade or dissolve, as in the characters that inhabit it, which seem to be in a moment of evolution or mutation.

The depth is not only worked in the different layers of the works, but it is expanded to the disposition of these in the space, where the pieces float inside niches or on the wall, entering and leaving the wall as if they wanted to expand and push one another, playing with the idea that the wall is part of its support. Thus, the paintings are inside and on the wall as if this were a large screen on which different windows appear. But they also remember the religious altarpieces, where each niche presents a sculpture or painting, which contains a story and all together make up a larger narrative.

While each piece can be read individually, the exhibition seeks to read several images simultaneously, as if it were a visual polyphony, where each work communicates and affects others.

Desilluminations is a word that has just emerged, it is not in any dictionary, nor in any search engine, but it is looking to build its own image. This neologism proposes a field of action, of demystification of the vision and the creation of an imaginary of its own, in a time of over information.

Magnolia de la Garza

 www.lodosgallery.info

Elsa-Louise Manceaux. Vista de instalación de Desiluminaciones, en Lodos, Ciudad de México, México, 2018. Cortesía de Lodos

Elsa-Louise Manceaux. Vista de instalación de Desiluminaciones, en Lodos, Ciudad de México, México, 2018. Cortesía de Lodos

Elsa-Louise Manceaux. Vista de instalación de Desiluminaciones, en Lodos, Ciudad de México, México, 2018. Cortesía de Lodos

En el estudio de la Elsa-Louise Manceaux (París, 1985), tres hojas a manera de apuntes con imágenes sacadas de internet, dan una pista de sus investigaciones. Sin seguir ninguna jerarquía o cronología aparecen en un mismo plano representaciones canónicas de la historia del arte, como pinturas de Caspar David Friedrich, Paul Cézanne, Nicolas Poussin o Paul Rubens, de antiguos grabados con representaciones de la imprenta de Gutemberg, viejas fotografías con escenas de la Revolución Industrial, junto con imágenes más mundanas como las de montañas o playas paradisiacas que vienen como fondos de pantalla en muchas computadoras. En cada grupo escrito a lápiz se lee: ‘mirada y paisaje’, ‘tecnología y progreso’ y por último, ‘imaginario’.

En estos apuntes gráficos sobre el “imaginario”, aparecen imágenes del Quijote o Gargantua ilustrado por Honoré Daumier, una proto-animación de Rodolphe Töpffer y una de las iluminaciones medievales de Hildegard von Bingen. Esta útima, junto con el imaginario de la Edad Media, será una influencia importante en las obras de Manceaux, tanto por la representación de distintas escenas en una sola obra, como sucede en mucho manuscritos y retablos; como por la idea mística de la iluminación y la representación de este fenómeno, que es parte de los cuestionamientos de la artista sobre cómo representar lo que es intangible o simplemente fuera de nuestra vista —cuando la cualidad física de objetos y sujetos existentes se ha convertido en datos y momentos de conexión.

Si ser iluminado en el medievo correspondía a recibir el conocimiento divino a través de la luz, que era la representación de lo sagrado, ahora es la luz proveniente de una pantalla lo que nos permite acceder a la información. La iluminación es un momento de transformación, características que comparte la desiluminación, definida por la artista como el “apagar algo con el fin de prender otra cosa”.  Sin embargo, la diferencia entre estos dos términos es que en la acción de desiluminar el sujeto ya no es solo un receptor pasivo del mensaje, sino un sujeto con voluntad de acción. Ya no espera el conocimiento o la transformación, los busca.

Esta acción de desiluminar es lo que lleva Manceaux a reflexionar sobre como producir imágenes desde lo pictórico, a repensar la relación del emisor y el receptor, entre lo lejano y lo cercano, la temporalidad y el movimiento, a través del nexo entre la mirada y el paisaje, el de la tecnología y el progreso; y en como plasmar esos instantes de metamorfosis.

Por lo tanto las obras presentes en Desiluminaciones están también cargadas de una sensación de transitoriedad: entre el fondo y la figura, entre lo gráfico y la mancha, el color y la luminosidad. Está sensación de pasaje queda expresada tanto en el uso del color que parece desvanecerse o diluirse, como en los personajes que lo habitan, los cuales parecen estar en un momento de evolución o mutación.

La profundidad no está solo trabajada en las diferentes capas de las obras, sino que se expande a la disposición de estas en el espacio, donde las piezas flotan dentro de nichos o sobre la pared, entrando y saliendo del muro como si quisieran expandirse y empujarse unas a otras, jugando con la idea que el muro es parte de su soporte. Así, las pinturas están en, dentro y sobre la pared como si ésta fuera una gran pantalla en la que aparecen distintas ventanas. Pero también recuerdan los retablos religiosos, donde cada nicho presenta una escultura o pintura, que encierra una historia y todas juntas conforman una narrativa más grande.

Si bien cada pieza puede leerse de manera individual, la exposición busca la lectura de varias imágenes de manera simultánea, como si se tratara de una polifonía visual, donde cada obra comunica y afecta a las que otras.

Desiluminaciones es una palabra que acaba de surgir, no está en ningún diccionario, ni en ningún motor de búsqueda, pero esta buscando construir su propia imagen. Este neologismo propone un campo de acción, de desmitificación de la visión y la creación de un imaginario propio, en una época de sobre información.

Magnolia de la Garza

www.lodosgallery.info

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