Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Cosecha: siembra y resistencia

Natascha de Cortillas Diego

Galería Gabriela Mistral Santiago, Chile 05/17/2019 – 06/21/2019

Natascha de Cortillas Diego, Cosecha: siembra y resistencia (2019). Instalación de mesa con hortalizas que el público puede llevarse. Imagen cortesía de la artista

Natascha de Cortillas Diego, Cosecha: siembra y resistencia (2019). Detalle de almácigos. Imagen cortesía de la artista

Natascha de Cortillas Diego, Cosecha: siembra y resistencia (2019). Instalación de mesa con almácigos. Imagen cortesía de la artista

La Galería Gabriela Mistral se convierte en un gran almácigo urbano con la exposición Cosecha: siembra y resistencia, de la artista visual Natascha de Cortillas Diego.

La artista visibiliza la vida de subsistencia de cuatro mujeres campesinas de Poduco Alto, en la comuna de Santa Juana, de la Región del Biobío. En la sala se exponen almácigos y los visitantes a la galería pueden llevarse productos orgánicos comestibles de temporada cosechados por colectivos de la zona de Pirque: hortalizas, zapallitos, perejil, cilantro, etc.

Se trata de una instalación verde en pleno centro de Santiago, un ejercicio de naturaleza muerta, pero viva que cada semana se va renovando con productos nuevos.

“Mostrar el trabajo desde las campesinas es una forma de reclamar y dar cuenta de las contingencias sociales y políticas que hay respecto a la disparidad en las formas de trabajar la tierra y sus recursos naturales”, explica la artista.

“La muestra confronta las paradojas de las plantaciones de monocultivo de pino de la industria forestal versus la vida de estas campesinas que cosechan como mecanismo de vida y subsistencia”, agrega.

Además de almácigos y huertos, la muestra incluye videos testimoniales de María Silva, Norma Arriagada, Ximena y Felicinda Martínez —cuatro cocineras de Poduco Alto, Santa Juana, a 60 kilómetros al sur de Concepción—, documentos, fotografías, archivos que levantan iconográficamente el territorio del río Biobío y el avance de las plantaciones forestales, y una performance de 11 minutos al interior de una plantación de pino.

De igual forma se incluye un video-performance que es “una lectura de la obra Chile amasa su pan, donde una panadera se pasea por una plantación de pinos en la Ruta de la Madera, donde el atuendo de blanco se va ennegreciendo, en la medida que desarrolla el recorrido, se va enlutando”, describe la artista.

“Esta acción presenta el desgaste medioambiental y ecosistémico que produce el monocultivo de pino y eucaliptus, así como la disminución y contaminación del agua en las comunidades aledañas a las plantaciones. Mi trazado es un recorrido orgánico frente a la trama serial y regular de los pinos, tejo otra trama sobre esa retícula cuadriculada. La obra hace un guiño a los descontroles, desfases y disimetrías en los contextos biopolíticos de la región”, agrega.

En paralelo, se instalan cuatro delantales correspondientes a una lectura de cada una de las entrevistadas. “En ese sentido, el abordaje al discurso feminista permite reflexionar sobre la relación de la mujer campesina como naturaleza, en contraste con la industria forestal del monocultivo presente en la Región del Biobío que, en cierto sentido, funciona como un modelo patriarcal”, dice Natascha de Cortillas.

En la región del Biobío han quedado marcados lugares de lucha y sacrificio. Uno de ellos fue la Ruta del Conquistador, en el sector de Santa Juana, donde el poderío español avanzó hacia el sur en conquista y control del pueblo mapuche. Hoy esa zona, a modo de rebelión frente al poderío económico, vuelve a levantar la voz. Así, la localidad de Santa Juana cruza la Ruta de la Madera, donde el modelo extractivo de la industria forestal, también eje de la Ruta del Conquistador, irrumpe de modo violento en la cultura campesina.

Se exhiben también 180 plantas de pinos distribuidas en la sala en contraste a los huertos que simbolizan el trabajo de las campesinas.

“Desde hace más de 10 años que Natascha de Cortillas investiga el universo de la alimentación y la comida. Se sumerge en localidades de la Región del Biobío, escucha, conversa y pregunta hasta llegar a la oportunidad de cocinar en conjunto con mujeres campesinas. Desde ese espacio doméstico de utensilios y recetas, de tradiciones y anécdotas, reflexiona sobre el lugar que tiene la cocina y los alimentos en la construcción de sentido de hogares y colectividades, en el empoderamiento cultural y político de las mujeres campesinas”, escribe la investigadora Bárbara Lama en un texto de la exposición.

Natascha de Cortillas estudió una Maestría en Artes Visuales de la UNAM (Universidad Autónoma de México) y Licenciatura en Educación, mención Artes Visuales, en la Universidad de Concepción. Forma parte del Colectivo Mesa8 que despliega relaciones entre arte y comunidad. Actualmente, es docente del Departamento de Artes Plásticas de la Universidad de Concepción con proyectos editoriales que investigan la escena cultural penquista.

http://galeriagm.cultura.gob.cl/

Natascha de Cortillas Diego, Cosecha: siembra y resistencia (2019). Instalación de mesa con hortalizas que el público puede llevarse. Imagen cortesía de la artista

Natascha de Cortillas Diego, Cosecha: siembra y resistencia (2019). Detalle de almácigos. Imagen cortesía de la artista

Natascha de Cortillas Diego, Cosecha: siembra y resistencia (2019). Instalación de mesa con almácigos. Imagen cortesía de la artista

La Galería Gabriela Mistral se convierte en un gran almácigo urbano con la exposición Cosecha: siembra y resistencia, de la artista visual Natascha de Cortillas Diego.

La artista visibiliza la vida de subsistencia de cuatro mujeres campesinas de Poduco Alto, en la comuna de Santa Juana, de la Región del Biobío. En la sala se exponen almácigos y los visitantes a la galería pueden llevarse productos orgánicos comestibles de temporada cosechados por colectivos de la zona de Pirque: hortalizas, zapallitos, perejil, cilantro, etc.

Se trata de una instalación verde en pleno centro de Santiago, un ejercicio de naturaleza muerta, pero viva que cada semana se va renovando con productos nuevos.

“Mostrar el trabajo desde las campesinas es una forma de reclamar y dar cuenta de las contingencias sociales y políticas que hay respecto a la disparidad en las formas de trabajar la tierra y sus recursos naturales”, explica la artista.

“La muestra confronta las paradojas de las plantaciones de monocultivo de pino de la industria forestal versus la vida de estas campesinas que cosechan como mecanismo de vida y subsistencia”, agrega.

Además de almácigos y huertos, la muestra incluye videos testimoniales de María Silva, Norma Arriagada, Ximena y Felicinda Martínez —cuatro cocineras de Poduco Alto, Santa Juana, a 60 kilómetros al sur de Concepción—, documentos, fotografías, archivos que levantan iconográficamente el territorio del río Biobío y el avance de las plantaciones forestales, y una performance de 11 minutos al interior de una plantación de pino.

De igual forma se incluye un video-performance que es “una lectura de la obra Chile amasa su pan, donde una panadera se pasea por una plantación de pinos en la Ruta de la Madera, donde el atuendo de blanco se va ennegreciendo, en la medida que desarrolla el recorrido, se va enlutando”, describe la artista.

“Esta acción presenta el desgaste medioambiental y ecosistémico que produce el monocultivo de pino y eucaliptus, así como la disminución y contaminación del agua en las comunidades aledañas a las plantaciones. Mi trazado es un recorrido orgánico frente a la trama serial y regular de los pinos, tejo otra trama sobre esa retícula cuadriculada. La obra hace un guiño a los descontroles, desfases y disimetrías en los contextos biopolíticos de la región”, agrega.

En paralelo, se instalan cuatro delantales correspondientes a una lectura de cada una de las entrevistadas. “En ese sentido, el abordaje al discurso feminista permite reflexionar sobre la relación de la mujer campesina como naturaleza, en contraste con la industria forestal del monocultivo presente en la Región del Biobío que, en cierto sentido, funciona como un modelo patriarcal”, dice Natascha de Cortillas.

En la región del Biobío han quedado marcados lugares de lucha y sacrificio. Uno de ellos fue la Ruta del Conquistador, en el sector de Santa Juana, donde el poderío español avanzó hacia el sur en conquista y control del pueblo mapuche. Hoy esa zona, a modo de rebelión frente al poderío económico, vuelve a levantar la voz. Así, la localidad de Santa Juana cruza la Ruta de la Madera, donde el modelo extractivo de la industria forestal, también eje de la Ruta del Conquistador, irrumpe de modo violento en la cultura campesina.

Se exhiben también 180 plantas de pinos distribuidas en la sala en contraste a los huertos que simbolizan el trabajo de las campesinas.

“Desde hace más de 10 años que Natascha de Cortillas investiga el universo de la alimentación y la comida. Se sumerge en localidades de la Región del Biobío, escucha, conversa y pregunta hasta llegar a la oportunidad de cocinar en conjunto con mujeres campesinas. Desde ese espacio doméstico de utensilios y recetas, de tradiciones y anécdotas, reflexiona sobre el lugar que tiene la cocina y los alimentos en la construcción de sentido de hogares y colectividades, en el empoderamiento cultural y político de las mujeres campesinas”, escribe la investigadora Bárbara Lama en un texto de la exposición.

Natascha de Cortillas estudió una Maestría en Artes Visuales de la UNAM (Universidad Autónoma de México) y Licenciatura en Educación, mención Artes Visuales, en la Universidad de Concepción. Forma parte del Colectivo Mesa8 que despliega relaciones entre arte y comunidad. Actualmente, es docente del Departamento de Artes Plásticas de la Universidad de Concepción con proyectos editoriales que investigan la escena cultural penquista.

http://galeriagm.cultura.gob.cl/

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Hayley Tompkins

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