Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

BUY US! Cuerpxs, consuma & trabaje

Curaduría por Clavel (Angela Cuahutle & Gaby Cepeda)

Presentado por NERIBarranco y Lagos Ciudad de México November 7, 2019 – December 7, 2019

Buy us! Cuerpxs, consuma & trabaje (2019). Vista de instalación. Foto por Alfredo Mora, cortesía de Lagos

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Para poder consumir a gusto —constante y vorazmente— se necesitan consumibles, objetos. Hoy todo es un objeto. El capital y la ley del valor infestan como la cysticercosis —con gusanos en el cerebro— todo lo que hacemos. Todo se puede extraer —con dificultad pero dirimible, como las máquinas de peluches que con un poco de perseverancia la garra metálica te saca un minion— de su contexto, de su significado y de su intención para convertirse en un objeto fácilmente intercambiable. Decía Lyotard: “Los objetos aparecen y desaparecen como las aletas de los delfines sobre la superficie del mar, y una vez objetos (se entregan) a la obsolescencia. [1]” Si todo es vendible todo tiene una fecha de expiración.

En lo que la expiración nos alcanza, el trabajo es un área de nuestras vidas en continua metástasis. El status quo es el dogma de la productividad, la eficiencia y la rentabilidad. Hoy somos el producto, sus productoras y sus consumidoras. Para Marina Vishmidt, el arte es el dominio por excelencia de la “especulación como modo de producción”: el artista como el prototipo del entrepreneur; el artista como el instrumento financiero recolecta todo tipo de información, materiales, objetos, y los reproduce como arte, de la misma manera que las derivativas financieras recolectan fenómenos empíricos y los reproducen como ganancias[2]. Quizás lo más grave es que para Vishmidt la lógica de la “especulación como forma de producción” es un dispositivo biopolítico para desarrollar sujetos que no sólo se identifiquen con el capital ideológicamente, sino inmanente y estructuralmente. Artistas que se comportan como capital. El arte como acumulación primitiva. La libertad aspiracional de la artista —su supuesta rebeldía ante la alienación laboral— como un modelo que se ha exportado a otros rubros productivos en forma de precariedad, lxs artistas como lxs perfectxs trabajadores de la gig-economy .

Pero queda la resistencia. Siempre se puede resistir aunque al mismo tiempo avancemos lentamente hacia la moledora de carne que nos hace objetos. Hay lugares de resistencia, huecos de grasa, agujeros anti-heteronormativxs, hoyos anti-patriarcales y anti-racistas, orificios anti-dinero —que aún así son gobernados por él, porque las condiciones materiales deciden quién vive y quién no. El placer también es hoy optimizado en servicios time-based o en eficientísimas abstracciones de genitales con coeficientes de placer físicamente imposibles ( 2,700-6,300 vibraciones por segundo). En muchos de esos agujeros de resistencia se aprende contouring, el funcionamiento de las hormonas, tecnología cosmética, hay Bratz Dolls, demonixs, perritxs, poesía y teoría. Esos espacios coexisten con la realidad hiper-consumista, hiper-violenta, y aunque coquetean con ella para ganarse la vida —su vida—, logran retener algo para ellas mismas, lo poco que se rehúsa a ser objeto y tal vez, si lo quisieras comprar lo venderían, pero suya-suya, siempre sería.

—Curaduría por Clavel (Angela Cuahutle & Gaby Cepeda)

Artistas

Débora Delmar, Tobías Dirty, María Emilia García, Madeline Jiménez Santil, BetzaMee.

La exposición es presentada por NERIBarranco y Lagos. Es resultado de su programa de colaboración con proyectos y agentes independientes locales e internacionales del programa de Lagos.

[1] Jean François Lyotard, “Energumen Capitalism, ” in Hatred of Capitalism , A Reader , ed. Chris Kraus (Los Angeles: Semiotext(e), 2001), 234.

[2] Marina Vishmidt, Speculation as a mode of production : forms of value subjectivity in art and capital (Boston: Brill, 2018), 4.

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Para poder consumir a gusto —constante y vorazmente— se necesitan consumibles, objetos. Hoy todo es un objeto. El capital y la ley del valor infestan como la cysticercosis —con gusanos en el cerebro— todo lo que hacemos. Todo se puede extraer —con dificultad pero dirimible, como las máquinas de peluches que con un poco de perseverancia la garra metálica te saca un minion— de su contexto, de su significado y de su intención para convertirse en un objeto fácilmente intercambiable. Decía Lyotard: “Los objetos aparecen y desaparecen como las aletas de los delfines sobre la superficie del mar, y una vez objetos (se entregan) a la obsolescencia. [1]” Si todo es vendible todo tiene una fecha de expiración.

En lo que la expiración nos alcanza, el trabajo es un área de nuestras vidas en continua metástasis. El status quo es el dogma de la productividad, la eficiencia y la rentabilidad. Hoy somos el producto, sus productoras y sus consumidoras. Para Marina Vishmidt, el arte es el dominio por excelencia de la “especulación como modo de producción”: el artista como el prototipo del entrepreneur; el artista como el instrumento financiero recolecta todo tipo de información, materiales, objetos, y los reproduce como arte, de la misma manera que las derivativas financieras recolectan fenómenos empíricos y los reproducen como ganancias[2]. Quizás lo más grave es que para Vishmidt la lógica de la “especulación como forma de producción” es un dispositivo biopolítico para desarrollar sujetos que no sólo se identifiquen con el capital ideológicamente, sino inmanente y estructuralmente. Artistas que se comportan como capital. El arte como acumulación primitiva. La libertad aspiracional de la artista —su supuesta rebeldía ante la alienación laboral— como un modelo que se ha exportado a otros rubros productivos en forma de precariedad, lxs artistas como lxs perfectxs trabajadores de la gig-economy .

Pero queda la resistencia. Siempre se puede resistir aunque al mismo tiempo avancemos lentamente hacia la moledora de carne que nos hace objetos. Hay lugares de resistencia, huecos de grasa, agujeros anti-heteronormativxs, hoyos anti-patriarcales y anti-racistas, orificios anti-dinero —que aún así son gobernados por él, porque las condiciones materiales deciden quién vive y quién no. El placer también es hoy optimizado en servicios time-based o en eficientísimas abstracciones de genitales con coeficientes de placer físicamente imposibles ( 2,700-6,300 vibraciones por segundo). En muchos de esos agujeros de resistencia se aprende contouring, el funcionamiento de las hormonas, tecnología cosmética, hay Bratz Dolls, demonixs, perritxs, poesía y teoría. Esos espacios coexisten con la realidad hiper-consumista, hiper-violenta, y aunque coquetean con ella para ganarse la vida —su vida—, logran retener algo para ellas mismas, lo poco que se rehúsa a ser objeto y tal vez, si lo quisieras comprar lo venderían, pero suya-suya, siempre sería.

—Curaduría por Clavel (Angela Cuahutle & Gaby Cepeda)

Artistas

Débora Delmar, Tobías Dirty, María Emilia García, Madeline Jiménez Santil, BetzaMee.

La exposición es presentada por NERIBarranco y Lagos. Es resultado de su programa de colaboración con proyectos y agentes independientes locales e internacionales del programa de Lagos.

[1] Jean François Lyotard, “Energumen Capitalism, ” in Hatred of Capitalism , A Reader , ed. Chris Kraus (Los Angeles: Semiotext(e), 2001), 234.

[2] Marina Vishmidt, Speculation as a mode of production : forms of value subjectivity in art and capital (Boston: Brill, 2018), 4.

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