Issue 13: La pared dividida

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NÚMERO ACTUAL

CURRENT ISSUE

[The Split Wall]

Co-edited with Ruth Estévez
October 22, 2018 — January 21, 2019

Since the colonial era up until the present day, urban centres in Latin America have been developed under a homogenizing vision of civilization, which was later updated by ideals of modernity and progress joint to a developmentalist logic. Complementing the violence of Colony’s urban layout and its territorial spoliation, architectural design, based on Modernism, updates the Western vision regarding the relationship between body and space.

The title of this new issue of the magazine refers to Beatriz Colomina’s seminal text The Split Wall: Domestic Voyeurism. A text where the researcher understands architecture as “a gaze mechanism that produces subjects”, and where the act of building is never neutral, configuring issues of gender and domination through the construction of space itself.

Through the gaze, architectural Modernism acquired the redefinition of the relationship between exterior and interior, between the domestic and the public, the intimate and the social, thus stressing individualism and spectacle. Nowadays, the fields of architecture, urban and territorial planning perpetuate the hegemony of the real estate and financial capital and its effects of segregation, exploitation, and inequality. Under the guise of functionality and individual welfare, architecture hides the collateral damage of a developmental principle that reproduces in itself ignoring the exterior; thus, gentrification, waste, displacement, destruction, and violence continue to set the standard of what is built. How can architects critically carry out their practice establishing a space for dialogue to dislocate the exercises of capitalist power?Under what criteria of work can they establish honest processes where architecture functions in favor of those who inhabit it? To what extent can personal taste prevail over collective requirements? How can we think of architecture from an active heterogeneity that is capable of connecting the past and the future in order to maintain a hybrid present?

In this edition of Terremoto, we reflect together with architects, artists, and theorists about the way in which they build and consider structures to accommodate, organise and influence in human life as well as the forms of resistance that contribute to destabilise the foundations of the neoliberal system. From all the details, we look at cities and towns, real and mental spaces, horizons, and undergrounds from both a critical and caring perspective to understand the battle played out between bodies and concrete.

Co-editado con Ruth Estévez
22 de octubre, 2018 — 21 de enero, 2019

Desde la época colonial hasta la actualidad, los centros urbanos a lo largo de Latinoamérica han sido desarrollados bajo una visión homogeneizadora de civilización, misma que fue actualizada posteriormente por ideales de modernidad y progreso aunados a una lógica desarrollista. Complementando la violencia del trazo urbano de la Colonia y su expoliación territorial, el diseño arquitectónico, a partir del Modernismo, actualiza la visión occidental en cuanto a la relación entre el cuerpo y el espacio.

El título de este nuevo número de la revista refiere al texto seminal de Beatriz Colomina The Split Wall: Domestic Vouyerism. Un texto donde la investigadora entiende la arquitectura como “un mecanismo de visión que produce sujetos”; a partir de ello, el acto de construir nunca es neutral, configurando cuestiones de género y dominación a través de la construcción del espacio mismo.

Desde la mirada, el Modernismo arquitectónico heredó la redefinición de la relación entre exterior e interior, entre lo doméstico y lo público, lo íntimo y lo social tensionando de esta forma el individualismo y el espectáculo.

Hoy en día, los campos de la arquitectura, del urbanismo y de la planeación territorial perpetúan el espectáculo hegemónico del capital inmobiliario—financiero y sus efectos de segregación, explotación y desigualdad. Bajo un espejismo de funcionalidad para el individuo se invisibilizan los efectos colaterales de un principio desarrollista que se (re)produce a sí mismo ignorando el exterior; la gentrificación, el despojo, el desplazamiento, la destrucción y la violencia siguen marcando la pauta de que se construye. ¿Cómo pueden lxs arquitectxs asumir críticamente su práctica estableciendo un espacio de diálogo que disloque los ejercicios de poder? ¿Bajo qué parámetros de trabajo se pueden establecer procesos honestos donde la arquitectura funcione en favor del bienestar de la comunidad? ¿Hasta qué punto el gusto personal puede prevalecer sobre las necesidades colectivas? ¿Cómo pensar la arquitectura desde una heterogeneidad activa que sea capaz de conectar el pasado y el futuro para sostener un presente híbrido?

En este número de Terremoto, reflexionamos en conjunto con arquitectxs, artistas y teóricxs sobre la manera en que se edifican y se piensan las estructuras para albergar, organizar e influir en la vida humana, así como las formas de resistencia que contribuyen a desestabilizar los pilares del sistema neoliberal. Recorremos ciudades y pueblos, espacios reales y mentales, horizontes y subsuelos, para entender la batalla que se juega a diario entre los cuerpos y el concreto.

[The Split Wall]

Co-edited with Ruth Estévez October 22, 2018 — January 21, 2019

Since the colonial era up until the present day, urban centres in Latin America have been developed under a homogenizing vision of civilization, which was later updated by ideals of modernity and progress joint to a developmentalist logic. Complementing the violence of Colony’s urban layout and its territorial spoliation, architectural design, based on Modernism, updates the Western vision regarding the relationship between body and space. The title of this new issue of the magazine refers to Beatriz Colomina’s seminal text The Split Wall: Domestic Voyeurism. A text where the researcher understands architecture as “a gaze mechanism that produces subjects”, and where the act of building is never neutral, configuring issues of gender and domination through the construction of space itself. Through the gaze, architectural Modernism acquired the redefinition of the relationship between exterior and interior, between the domestic and the public, the intimate and the social, thus stressing individualism and spectacle. Nowadays, the fields of architecture, urban and territorial planning perpetuate the hegemony of the real estate and financial capital and its effects of segregation, exploitation, and inequality. Under the guise of functionality and individual welfare, architecture hides the collateral damage of a developmental principle that reproduces in itself ignoring the exterior; thus, gentrification, waste, displacement, destruction, and violence continue to set the standard of what is built. How can architects critically carry out their practice establishing a space for dialogue to dislocate the exercises of capitalist power?Under what criteria of work can they establish honest processes where architecture functions in favor of those who inhabit it? To what extent can personal taste prevail over collective requirements? How can we think of architecture from an active heterogeneity that is capable of connecting the past and the future in order to maintain a hybrid present? In this edition of Terremoto, we reflect together with architects, artists, and theorists about the way in which they build and consider structures to accommodate, organise and influence in human life as well as the forms of resistance that contribute to destabilise the foundations of the neoliberal system. From all the details, we look at cities and towns, real and mental spaces, horizons, and undergrounds from both a critical and caring perspective to understand the battle played out between bodies and concrete.

Co-editado con Ruth Estévez
22 de octubre, 2018 — 21 de enero, 2019

Desde la época colonial hasta la actualidad, los centros urbanos a lo largo de Latinoamérica han sido desarrollados bajo una visión homogeneizadora de civilización, misma que fue actualizada posteriormente por ideales de modernidad y progreso aunados a una lógica desarrollista. Complementando la violencia del trazo urbano de la Colonia y su expoliación territorial, el diseño arquitectónico, a partir del Modernismo, actualiza la visión occidental en cuanto a la relación entre el cuerpo y el espacio.

El título de este nuevo número de la revista refiere al texto seminal de Beatriz Colomina The Split Wall: Domestic Vouyerism. Un texto donde la investigadora entiende la arquitectura como “un mecanismo de visión que produce sujetos”; a partir de ello, el acto de construir nunca es neutral, configurando cuestiones de género y dominación a través de la construcción del espacio mismo.

Desde la mirada, el Modernismo arquitectónico heredó la redefinición de la relación entre exterior e interior, entre lo doméstico y lo público, lo íntimo y lo social tensionando de esta forma el individualismo y el espectáculo.

Hoy en día, los campos de la arquitectura, del urbanismo y de la planeación territorial perpetúan el espectáculo hegemónico del capital inmobiliario—financiero y sus efectos de segregación, explotación y desigualdad. Bajo un espejismo de funcionalidad para el individuo se invisibilizan los efectos colaterales de un principio desarrollista que se (re)produce a sí mismo ignorando el exterior; la gentrificación, el despojo, el desplazamiento, la destrucción y la violencia siguen marcando la pauta de que se construye. ¿Cómo pueden lxs arquitectxs asumir críticamente su práctica estableciendo un espacio de diálogo que disloque los ejercicios de poder? ¿Bajo qué parámetros de trabajo se pueden establecer procesos honestos donde la arquitectura funcione en favor del bienestar de la comunidad? ¿Hasta qué punto el gusto personal puede prevalecer sobre las necesidades colectivas? ¿Cómo pensar la arquitectura desde una heterogeneidad activa que sea capaz de conectar el pasado y el futuro para sostener un presente híbrido?

En este número de Terremoto, reflexionamos en conjunto con arquitectxs, artistas y teóricxs sobre la manera en que se edifican y se piensan las estructuras para albergar, organizar e influir en la vida humana, así como las formas de resistencia que contribuyen a desestabilizar los pilares del sistema neoliberal. Recorremos ciudades y pueblos, espacios reales y mentales, horizontes y subsuelos, para entender la batalla que se juega a diario entre los cuerpos y el concreto.