Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Yo transporto

G. T. Pellizzi

Museo Amparo Puebla, México 10/08/2016 – 01/09/2017
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Yo transporto, 2016. Madera, triplay, ethafoam y serigrafía. 9.5 x 8 x 3.5 m. Cortesía de Museo Amparo, Puebla.

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Yo transporto, 2016. Madera, triplay, ethafoam y serigrafía. 9.5 x 8 x 3.5 m. Cortesía de Museo Amparo, Puebla.

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Yo transporto, 2016. Madera, triplay, ethafoam y serigrafía. 9.5 x 8 x 3.5 m. Cortesía de Museo Amparo, Puebla.

Para esta exposición, el artista Giandomenico Tonatiuh Pellizzi, ha propuesto transformar el espacio de exhibición del Museo Amparo en un monumental contenedor siguiendo la estética del embalaje usado para obras de arte como modelo. Se trata de un objeto de 9.5 x 8 x 3.5 m, con la peculiaridad de desmembrarse en 171 partes individuales diferenciadas entre sí por sus formas. Yo transporto alude a la construcción ontológica de conocimientos, historia, memoria y estética. La obra intenta sublimar el acto de creación a través de una de las prácticas más comunes en el proceso de globalización del arte, el desplazamiento de obras, artistas, discursos y experiencias culturales.

El enorme contenedor cumple estrictamente con todos los requerimientos técnicos de fabricación de embalajes para traslados internacionales, incluyendo el proceso de fumigación de madera, polines y triplay; al mismo tiempo, cuenta con un recubrimiento interior en ethafoam. Cada fragmento tiene firma y número, siguiendo los rubros de las mismas cajas de embalaje que tienen sus folios y sellos, todo conforme a los reglamentos de transporte de arte. Casi todas son piezas únicas en forma y tamaño. La mayoría son tridimensionales y otras son planas. Las más pequeñas miden 50 x 50 cm, y las mayores son de 200 x 150 cm. Cada una de estas partes ha sido conceptualizada dentro de los cánones del arte occidental, resultando en objetos escultóricos y pictóricos ubicados en el contexto espacial, relacionándose con la arquitectura.

Siguiendo el paradigma de la crítica institucional, Pellizzi detecta un momento idóneo para posicionarse en relación a las economías públicas de los museos en México; interviniendo los intersticios de su vocación, de sus construcciones curatoriales, así como del lugar estratégico que desempeñan en relación a la sociedad. El gran embalaje (Yo transporto) hiperboliza el contenido mismo del Museo.

El artista manifiesta que el proyecto se realizó gracias al apoyo de Córdova Plaza, una de las compañías transportistas de arte más importantes de México, que colaboró con la fabricación de las cajas y los materiales en su interior.

Al ser accesible al público, la obra adquiere una dimensión arquitectónica. Al entrar en ella, el espectador-usuario se encuentra frente a la ausencia de la obra de arte que la caja debería contener (acaso porque ésta se encuentra irónicamente en transferencia), de tal forma que se topa con la estructura misma, o sea, con un dispositivo arquitectónico pensado para exponer, donde el adentro y el afuera, así como el contenido y el contenedor se confunden a la vez que se fusionan, advirtiendo la condición de no-lugar del “cubo blanco”.

“El público podrá sentir que está entrando al interior de una caja de embalaje de transporte de arte”, menciona G. T. Pellizzi. “Esta idea surgió del hecho de que estas cajas de embalaje son contenedores que transportan, albergan y protegen a los objetos culturales de valor social, cultural, histórico, y que circulan por el mundo. Es como el espacio privado de los mismos objetos cuando no están a la vista de los visitantes; el medio que los enlaza entre varias instituciones en nuestro mundo globalizado en esta red de circulación y movimiento. Lo que le da valor a los mismos objetos es ser vistos y que transiten”, afirma el artista.

La obra de Pellizzi se ubica precisamente en la situación espacio-temporal que el título tanto en español como en griego sugiere, esto es, en el núcleo semántico del prefijo “trans” o “meta”: entre un momento y otro, el que se hace para llegar a otra cosa, el adentro escondido, el que se ve o se manifiesta sólo a través. De hecho, al separarse en 171 componentes vendidos singularmente para ser luego sustituidos por elementos gemelos aunque de otro color, la pieza dialoga con esta transformación que reta al espacio del museo tanto como al mercado, así como a la estabilidad y conservación de la obra misma.

http://www.museoamparo.com/

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Yo transporto, 2016. Madera, triplay, ethafoam y serigrafía. 9.5 x 8 x 3.5 m. Cortesía de Museo Amparo, Puebla.

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Yo transporto, 2016. Madera, triplay, ethafoam y serigrafía. 9.5 x 8 x 3.5 m. Cortesía de Museo Amparo, Puebla.

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Yo transporto, 2016. Madera, triplay, ethafoam y serigrafía. 9.5 x 8 x 3.5 m. Cortesía de Museo Amparo, Puebla.

Para esta exposición, el artista Giandomenico Tonatiuh Pellizzi, ha propuesto transformar el espacio de exhibición del Museo Amparo en un monumental contenedor siguiendo la estética del embalaje usado para obras de arte como modelo. Se trata de un objeto de 9.5 x 8 x 3.5 m, con la peculiaridad de desmembrarse en 171 partes individuales diferenciadas entre sí por sus formas. Yo transporto alude a la construcción ontológica de conocimientos, historia, memoria y estética. La obra intenta sublimar el acto de creación a través de una de las prácticas más comunes en el proceso de globalización del arte, el desplazamiento de obras, artistas, discursos y experiencias culturales.

El enorme contenedor cumple estrictamente con todos los requerimientos técnicos de fabricación de embalajes para traslados internacionales, incluyendo el proceso de fumigación de madera, polines y triplay; al mismo tiempo, cuenta con un recubrimiento interior en ethafoam. Cada fragmento tiene firma y número, siguiendo los rubros de las mismas cajas de embalaje que tienen sus folios y sellos, todo conforme a los reglamentos de transporte de arte. Casi todas son piezas únicas en forma y tamaño. La mayoría son tridimensionales y otras son planas. Las más pequeñas miden 50 x 50 cm, y las mayores son de 200 x 150 cm. Cada una de estas partes ha sido conceptualizada dentro de los cánones del arte occidental, resultando en objetos escultóricos y pictóricos ubicados en el contexto espacial, relacionándose con la arquitectura.

Siguiendo el paradigma de la crítica institucional, Pellizzi detecta un momento idóneo para posicionarse en relación a las economías públicas de los museos en México; interviniendo los intersticios de su vocación, de sus construcciones curatoriales, así como del lugar estratégico que desempeñan en relación a la sociedad. El gran embalaje (Yo transporto) hiperboliza el contenido mismo del Museo.

El artista manifiesta que el proyecto se realizó gracias al apoyo de Córdova Plaza, una de las compañías transportistas de arte más importantes de México, que colaboró con la fabricación de las cajas y los materiales en su interior.

Al ser accesible al público, la obra adquiere una dimensión arquitectónica. Al entrar en ella, el espectador-usuario se encuentra frente a la ausencia de la obra de arte que la caja debería contener (acaso porque ésta se encuentra irónicamente en transferencia), de tal forma que se topa con la estructura misma, o sea, con un dispositivo arquitectónico pensado para exponer, donde el adentro y el afuera, así como el contenido y el contenedor se confunden a la vez que se fusionan, advirtiendo la condición de no-lugar del “cubo blanco”.

“El público podrá sentir que está entrando al interior de una caja de embalaje de transporte de arte”, menciona G. T. Pellizzi. “Esta idea surgió del hecho de que estas cajas de embalaje son contenedores que transportan, albergan y protegen a los objetos culturales de valor social, cultural, histórico, y que circulan por el mundo. Es como el espacio privado de los mismos objetos cuando no están a la vista de los visitantes; el medio que los enlaza entre varias instituciones en nuestro mundo globalizado en esta red de circulación y movimiento. Lo que le da valor a los mismos objetos es ser vistos y que transiten”, afirma el artista.

La obra de Pellizzi se ubica precisamente en la situación espacio-temporal que el título tanto en español como en griego sugiere, esto es, en el núcleo semántico del prefijo “trans” o “meta”: entre un momento y otro, el que se hace para llegar a otra cosa, el adentro escondido, el que se ve o se manifiesta sólo a través. De hecho, al separarse en 171 componentes vendidos singularmente para ser luego sustituidos por elementos gemelos aunque de otro color, la pieza dialoga con esta transformación que reta al espacio del museo tanto como al mercado, así como a la estabilidad y conservación de la obra misma.

http://www.museoamparo.com/

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