Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Sobre glaciares y avalanchas

Irene Kopelman

LABOR Ciudad de México, México 11/06/2015 – 01/15/2016

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Kopelman sets her eyes on the glaciers, as she did for her first show at LABOR, 50 Metres Distance or More (2010), but this time she does so trying to grasp them in their relationship to avalanches. If her first encounter, in 2010, was a direct confrontation with the landscape and a reflection on the attempt on its representation, this time the relationship with the glaciers is filtered through the link that the artist has established with the scientists she traveled with, and through the understanding of their methods and hence of these ecosystems.

The origin of the landscape as something beautiful, worthy of representation, could be dated back to in the sixteenth century, with the paintings of Joaquim Patinir. Its subsequent exaltation takes place in the eighteenth and nineteenth centuries, when artists dare to leave their ateliers to go, finally, to encounter the outside and around them, drawing ‘natural’. In On glaciers and Avalanches, Kopelman centers her attention on a meticulous documentation of the Swiss glaciers, which are clearly her main reference.

During her research in Switzerland, Kopelman wanted to learn about the phenomenon of glaciers, so she collaborated with scientists and specialists who helped her better understand the complexity of their behavior, gaining the ability to read these giant ice masses, and learn how they are studied and cataloged in analytical terms by scientific institutions, specifically, the World Glacier Monitoring Service (WGMS) and the Swiss Federal Institute for Snow and Landscape Research (SLF).

In Gorner glacier from on top the artist partakes with us her dissection, by drawing, of the natural world to which she exposes herself, tracing with detail small sections of the glacier as if they were pieces of a puzzle that, when put together, take us to the vastness of the landscape. In View from Grosser Aletsch the color palettes of grays and blues are mixed showing us another way to look at the force of this endangered natural phenomenon.

The hidden ecosystem with its wealth of organisms is another aspect which the artist seeks to approach by reflecting on it. The delicate strokes of Lichens from Fluhalp are somehow reminiscent in form of the glaciers, but when looking at them carefully we soon realize that we are facing a different expression of the landscape. As if looking at the landscape under a magnifying glass, and realizing the similarities when glancing at the same scene from afar.

With Tree line two slopes Davos from below, the pine trees struggle to remain on the surface after having been covered by the white mantle of a violent avalanche, yields a series of abstract compositions charged with movement, where we see the pines on the hillside, and the channels the avalanches formed in between them. Ephemeral landscapes that the artist transfers to large canvases that at first sight resemble watercolors, through which we feel lifted atop the mountain watching the struggle of vegetation against the snow.

Looking up the word process in the dictionary we find definitions like “passing of time” or “action of going forward.” Irene Kopelman is an artist of process, her method is process. It is that passing of time spent in touch with nature that takes shape on paper at the same pace as her understanding of it. Kopelman works with the landscape and its constant change, with its transfiguration over time, creating images in which she subtly combines colors, shapes and textures.

This body of work is the result of a residency at the Laurenz-Haus Foundation in Basel, Switzerland (October 2012-13), and subsequent trips to the region she made to continue the project.

http://www.labor.org.mx/

Text by Mariana Güell
Courtesy of the artist and LABOR, Mexico City

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En esta ocasión, Kopelman vuelve a fijar su mirada en los glaciares, como lo hizo en su primera exposición 50 Metros de Distancia o Más (2010), pero esta vez también entendiendo su relación con las avalanchas. Si su primer encuentro en 2010 se trataba de una confrontación directa con el paisaje y la reflexión sobre el intento de representarlo, en esta ocasión la relación con los glaciares está filtrada por el vínculo de la artista con los científicos a quienes acompañó durante sus viajes, así como la comprensión de sus métodos y por ende de estos ecosistemas.

El origen del paisaje como algo bello, digno de ser representado, podríamos decir que se remonta al siglo XVI con las pinturas de Joaquim Patinir. Posteriormente se ve enaltecido en los siglos XVIII y XIX, cuando los artistas se atreven a abandonar sus estudios para salir, por fin, al encuentro con el exterior y lo que les rodea, a dibujar ‘al natural’. En Sobre Glaciares y Avalanchas, Kopelman centra su mirada sobre una documentación meticulosa de los glaciares suizos, convirtiéndola en el claro referente de su exposición.

Durante su investigación en Suiza, Kopelman quiso conocer a fondo el fenómeno de los glaciares, por lo que colaboró con científicos y especialistas que la ayudaron a comprender mejor la complejidad de su comportamiento, así como a saber leer estas gigantes masas de hielo, y aprender la manera en que se estudian y catalogan desde el punto de vista analítico y científico por las instituciones World Glacier Monitoring Service (WGMS) y el Swiss Federal Institute for Snow and Landscape Research (SLF).

En Gorner glacier from on top la artista nos enseña cómo disecciona con el dibujo la naturaleza a la que se expone, dibujando con detalle pequeñas secciones del glaciar como si se tratara de las piezas de un rompecabezas que en conjunto nos transportan a la inmensidad del paisaje. En View from Grosser Aletschgletscher la paleta cromática de grises y azules se mezcla para enseñarnos otra forma de observar el dinamismo de este fenómeno natural que hoy se encuentra en peligro de desaparición.

El ecosistema y los organismos de estos recónditos lugares son otro de los aspectos a los que la artista busca acercarse para reflexionar sobre ellos. Los delicados trazos de los Lichens from Fluhalp nos recuerdan en su forma a los glaciares, pero al mirarlos con detenimiento pronto nos damos cuenta de que estamos ante otra expresión del paisaje. Imágenes en las que parece estamos observando el paisaje con lupa, pero cuyo patrón también nos recuerda a la imagen que uno tiene del paisaje cuando lo mira desde lejos.

Con Tree line Davos two slopes from below la resistencia de los pinos por permanecer en la superficie tras haber sido cubiertos por el violento manto blanco de una avalancha, resulta en una serie de composiciones abstractas cargadas de movimiento, donde vemos los pinos en la ladera, y los canales de avalanchas que se forman entre ellos. Paisajes efímeros que la artista traslada a lienzos de gran formato que parecen acuarelas gracias a las cuales podemos sentirnos subidos a la montaña observando la lucha de la vegetación contra la nieve.

Si buscamos en el diccionario la palabra proceso encontramos definiciones como “transcurso del tiempo” o “acción de ir hacia delante”. Irene Kopelman es una artista de proceso, su método es el proceso. Es ese transcurrir del tiempo en contacto con la naturaleza que va plasmando en el papel al mismo tiempo que la va comprendiendo. Kopelman trabaja con el paisaje y su constante cambio, con las mutaciones de éste a lo largo del tiempo, creando imágenes en las que sutilmente conjuga colores, formas y texturas.

Este cuerpo de trabajo es el resultado de la residencia de la artista en la Fundación Laurenz-Haus en Basilea, Suiza (octubre 2012-13), así como los posteriores viajes que realizó para continuar el proyecto.

http://www.labor.org.mx/

Texto de Mariana Güell
Cortesía de la artista y LABOR, Ciudad de México

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