Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Protogeometrías, ensayo sobre lo anexacto

Héctor Zamora

Labor Ciudad de México, México 11/08/2013 – 01/31/2014

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De un tenso tendedero penden las sábanas familiares que se mecen con el ir y venir del viento. Sobre su blanco tejido bailan las sombras de figuras geométricas. Círculos dentro de grandes cuadrados y pequeños triángulos danzan en su progresión arabesca al ritmo de la brisa citadina. Esta soleada zotehuela rodeada de celosías, espacio típico de la vivienda popular del México recién urbanizado en los años 70, es la memoria que para Héctor Zamora (ciudad de México, 1974) devino en un cuerpo de obra basado en la observación y rastreo de sus elementos arquitectónicos básicos.

El advenimiento de la vivienda social en México se expresa históricamente a través de ejemplos paradigmáticos como el Multifamiliar Alemán (1948), o el Conjunto Urbano Tlatelolco (1949), ambos proyectados por Mario Pani en estrecha concordancia con las ideas que Le Corbusier aplicó en la Cité Radieuse.

Para Zamora, testigo de las transformaciones que en la práctica sufrieron los ejes de lo moderno en México, la celosía se alza más allá del recuerdo como elemento formal distintivo, tradicional en su origen pero característico de una era en que la práctica arquitectónica estaba ligada al mejoramiento en la calidad de vida. Ya fuera en países en vías de construcción post-revolucionaria, como México; en proceso de reconstrucción post-guerra, como Francia; o en fase de reinvención, como en Brasil, la arquitectura respondió internacionalmente a las supuestas necesidades del futuro.

Esta arquitectura, medio siglo después de ser proyectada por individuos, se transforma, traslada y muta según la identidad de los pueblos que la habitan. De India a Estambul, de São Paolo a ciudad de México, Héctor Zamora reconoce en unidades como la celosía síntomas de la imparable marcha del presente.

El título de la muestra alude a un doble espacio de posibilidad en que el trabajo comprobatorio del ensayo, en tanto complemento de la enseñanza teórica, se enriquece de los matices que con el concepto ‘anexacto’, Deleuze introduce a la dicotomía clásica —ligada a la tradición arquitectónica moderna según Reiser+Umamoto— de exacto-inexacto. Lo anexacto como espacio de experimentación rigurosa se establece entonces como eje práctico y filosófico del artista.

Es con esta pauta que Zamora emprende una serie de indagaciones a partir del ladrillo reticulado de barro templado en obras como 6 de la serie potencialidades y ViBo, en las que el elemento fundamental se descompone y rebasa su uso utilitario para develar sus posibilidades plásticas y semánticas. De una célula básica de construcción ancestral, si bien geométrica, imperfecta, nacen hasta 63 nuevas piezas que se despliegan rítmicamente sobre el muro de la galería. Esta nueva configuración de su forma y presencia física se construye en el espacio —anexacto— entre la formalidad de la retícula y la libertad del azar, de la disciplina y la anarquía, del dominio y la emancipación.

Héctor Zamora (Ciudad de México, 1974) vive y trabaja en Sao Paolo, Brasil. Su trabajo trasciende al espacio expositivo convencional, reinventándolo, redefiniéndolo. A partir de su pericia técnica y conocimiento de la arquitectura de estructuras ligeras, y un énfasis meticuloso en el proceso de conceptualización y construcción de cada pieza, Zamora involucra al espectador y le exige cuestionar los usos cotidianos de materiales y las funciones del espacio.

Héctor Zamora consigue subvertir cada uno de sus sitios de trabajo, y en algunas de sus intervenciones juega con las estructuras institucionales insertándose en puntos críticos donde es posible encontrar flexibilidad (debilidad) suficiente para generar una reacción. Por ejemplo, construyendo una vivienda parasítica sobre el Museo Carrillo Gil en la Ciudad de México, lidiando con la prohibición de colocar dos mil metros de lirio acuático en São Paulo, colocando espejos dobles a las ventanas del Museum of Contemporary Art en San Diego, o conduciendo un juego de ladrillos con los ciudadanos de Genk (Bélgica) sin la sanción del gobierno local.

http://www.labor.org.mx

Imagen de Rodrigo Alcocer
Cortesía del artista y LABOR.

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De un tenso tendedero penden las sábanas familiares que se mecen con el ir y venir del viento. Sobre su blanco tejido bailan las sombras de figuras geométricas. Círculos dentro de grandes cuadrados y pequeños triángulos danzan en su progresión arabesca al ritmo de la brisa citadina. Esta soleada zotehuela rodeada de celosías, espacio típico de la vivienda popular del México recién urbanizado en los años 70, es la memoria que para Héctor Zamora (ciudad de México, 1974) devino en un cuerpo de obra basado en la observación y rastreo de sus elementos arquitectónicos básicos.

El advenimiento de la vivienda social en México se expresa históricamente a través de ejemplos paradigmáticos como el Multifamiliar Alemán (1948), o el Conjunto Urbano Tlatelolco (1949), ambos proyectados por Mario Pani en estrecha concordancia con las ideas que Le Corbusier aplicó en la Cité Radieuse.

Para Zamora, testigo de las transformaciones que en la práctica sufrieron los ejes de lo moderno en México, la celosía se alza más allá del recuerdo como elemento formal distintivo, tradicional en su origen pero característico de una era en que la práctica arquitectónica estaba ligada al mejoramiento en la calidad de vida. Ya fuera en países en vías de construcción post-revolucionaria, como México; en proceso de reconstrucción post-guerra, como Francia; o en fase de reinvención, como en Brasil, la arquitectura respondió internacionalmente a las supuestas necesidades del futuro.

Esta arquitectura, medio siglo después de ser proyectada por individuos, se transforma, traslada y muta según la identidad de los pueblos que la habitan. De India a Estambul, de São Paolo a ciudad de México, Héctor Zamora reconoce en unidades como la celosía síntomas de la imparable marcha del presente.

El título de la muestra alude a un doble espacio de posibilidad en que el trabajo comprobatorio del ensayo, en tanto complemento de la enseñanza teórica, se enriquece de los matices que con el concepto ‘anexacto’, Deleuze introduce a la dicotomía clásica —ligada a la tradición arquitectónica moderna según Reiser+Umamoto— de exacto-inexacto. Lo anexacto como espacio de experimentación rigurosa se establece entonces como eje práctico y filosófico del artista.

Es con esta pauta que Zamora emprende una serie de indagaciones a partir del ladrillo reticulado de barro templado en obras como 6 de la serie potencialidades y ViBo, en las que el elemento fundamental se descompone y rebasa su uso utilitario para develar sus posibilidades plásticas y semánticas. De una célula básica de construcción ancestral, si bien geométrica, imperfecta, nacen hasta 63 nuevas piezas que se despliegan rítmicamente sobre el muro de la galería. Esta nueva configuración de su forma y presencia física se construye en el espacio —anexacto— entre la formalidad de la retícula y la libertad del azar, de la disciplina y la anarquía, del dominio y la emancipación.

Héctor Zamora (Ciudad de México, 1974) vive y trabaja en Sao Paolo, Brasil. Su trabajo trasciende al espacio expositivo convencional, reinventándolo, redefiniéndolo. A partir de su pericia técnica y conocimiento de la arquitectura de estructuras ligeras, y un énfasis meticuloso en el proceso de conceptualización y construcción de cada pieza, Zamora involucra al espectador y le exige cuestionar los usos cotidianos de materiales y las funciones del espacio.

Héctor Zamora consigue subvertir cada uno de sus sitios de trabajo, y en algunas de sus intervenciones juega con las estructuras institucionales insertándose en puntos críticos donde es posible encontrar flexibilidad (debilidad) suficiente para generar una reacción. Por ejemplo, construyendo una vivienda parasítica sobre el Museo Carrillo Gil en la Ciudad de México, lidiando con la prohibición de colocar dos mil metros de lirio acuático en São Paulo, colocando espejos dobles a las ventanas del Museum of Contemporary Art en San Diego, o conduciendo un juego de ladrillos con los ciudadanos de Genk (Bélgica) sin la sanción del gobierno local.

http://www.labor.org.mx

Imagen de Rodrigo Alcocer
Cortesía del artista y LABOR.

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