Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Porque ¡yo escribo!

Mirtha Dermisache

MALBA Buenos Aires, Argentina 08/11/2017 – 10/09/2017

Vista de instalación. Mirtha Dermisache. Porque ¡yo escribo!, 2017. Imagen cortesía de MALBA.

Vista de instalación. Mirtha Dermisache. Porque ¡yo escribo!, 2017. Imagen cortesía de MALBA.

Vista de instalación. Mirtha Dermisache. Porque ¡yo escribo!, 2017. Imagen cortesía de MALBA.

Curaduría de Agustín Pérez Rubio

MALBA presenta Porque ¡yo escribo!, primera exposición retrospectiva de la artista argentina Mirtha Dermisache (Buenos Aires, 1940-2012) en un museo. Entre la plástica y la escritura, la obra de Mirtha Dermisache se despliega en libros, cartas, textos, diarios y postales, formatos con los que experimentó las posibilidades de expresión de su trazo sobre el papel.

La exhibición constituye un recorrido completo por su producción, desde su primer libro realizado en 1967 hasta sus últimos trabajos colectivos de los años 2000. Incluye 140 piezas pertenecientes a colecciones privadas, además de un amplio conjunto de documentos provenientes del Archivo Mirtha Dermisache, que desde 2013 lleva adelante un minucioso trabajo de catalogación y registro de sus obras.

A lo largo de su carrera, Mirtha Dermisache desarrolló una obra caligráfica a través de “escrituras ilegibles”, término acuñado por Roland Barthes quien en 1971 manifestó gran interés por su trabajo y destacó su capacidad de alcanzar la “esencia de la escritura”. La artista se interesó especialmente por la capacidad editorial de sus obras, como una forma de problematizar la idea de originalidad. Estuvo vinculada al Instituto Di Tella, al CAYC y el Grupo de los 13 y se caracterizó por ser una artista solitaria e intimista en su obra escrita y sumamente abierta en su producción pedagógica.

“Desde el inicio, la obra de Dermisache aparece atravesada por la dualidad entre la búsqueda de libertad en la creación y el sometimiento a una serie de reglas, a una disciplina. Y, a la vista del conjunto de su trabajo desde 1967 hasta su muerte, esta dualidad va a ser una constante, indisociable de su tarea pedagógica, entendida como experiencia de un proceso inverso de aprendizaje: el desaprendizaje de ciertas ideas que impiden la libre expresión creativa”, explica el curador Agustín Pérez Rubio.

Las posibilidades de manipulación de los dispositivos editoriales convivirán en la sala de exposición con obras originales, interpelando al público sobre los aspectos más abstractos de la escritura, como el tiempo, la musicalidad y los ritmos, la plasticidad caligráfica, la significación, la sistematicidad y la relación con la tipografía. La exposición también da cuenta de los procesos creativos de la artista, que incluyen textos “legibles” y ejercicios, así como de su extensa labor pedagógica en el TAC (Taller de Acciones Creativas) y en las seis ediciones de las Jornadas del Color y la Forma (1974-1981), que derivó en una práctica de “obra x sumatoria” en la que involucraba a todos los participantes.

“Entre 1975 y 1981, su obra, en el formato en que se la conocía, fue quedando relegada y, poco a poco, su método fue cobrando mayor importancia como trabajo artístico. Se ha dicho que en esos años dejó de producir. Pero este me parece un razonamiento totalmente erróneo, pues supone que el trabajo artístico de Mirtha Dermisache consiste únicamente en sus grafismos, en sus escrituras. Sí es evidente que hubo un cambio, y que a partir de entonces ella convirtió su obra en una búsqueda activa de la creatividad de los demás, sin dejar de tener un control riguroso sobre este trabajo”, continúa Pérez Rubio.

El proyecto expositivo se basa en un trabajo de investigación documental de tres años sobre su archivo personal, acervo que también será expuesto para contextualizar y conjugar facetas antagónicas y rectoras de su trabajo como la disciplina y la libertad de expresión, la edición y el original, lo masivo y lo individual.

Mirtha Dermisache. Porque ¡yo escribo! continúa la serie de proyectos de sala 3 que buscan revisitar la producción de artistas mujeres que por diferentes motivos no han sido suficientemente reconocidas en su época, o cuyo trabajo aún no ha cobrado su real dimensión en la historiografía del arte contemporáneo. Desde 2015 se realizaron exposiciones monográficas de Annemarie Heinrich (Alemania, 1912 – Bs As, 2005), Teresa Burga (Perú, 1935), Claudia Andujar (Suiza, 1931. Vive y trabaja en Brasil desde 1954) y Alicia Penalba (Bs As, 1913 – Francia, 1982).

http://www.malba.org.ar/

Vista de instalación. Mirtha Dermisache. Porque ¡yo escribo!, 2017. Imagen cortesía de MALBA.

Vista de instalación. Mirtha Dermisache. Porque ¡yo escribo!, 2017. Imagen cortesía de MALBA.

Vista de instalación. Mirtha Dermisache. Porque ¡yo escribo!, 2017. Imagen cortesía de MALBA.

Curaduría de Agustín Pérez Rubio

MALBA presenta Porque ¡yo escribo!, primera exposición retrospectiva de la artista argentina Mirtha Dermisache (Buenos Aires, 1940-2012) en un museo. Entre la plástica y la escritura, la obra de Mirtha Dermisache se despliega en libros, cartas, textos, diarios y postales, formatos con los que experimentó las posibilidades de expresión de su trazo sobre el papel.

La exhibición constituye un recorrido completo por su producción, desde su primer libro realizado en 1967 hasta sus últimos trabajos colectivos de los años 2000. Incluye 140 piezas pertenecientes a colecciones privadas, además de un amplio conjunto de documentos provenientes del Archivo Mirtha Dermisache, que desde 2013 lleva adelante un minucioso trabajo de catalogación y registro de sus obras.

A lo largo de su carrera, Mirtha Dermisache desarrolló una obra caligráfica a través de “escrituras ilegibles”, término acuñado por Roland Barthes quien en 1971 manifestó gran interés por su trabajo y destacó su capacidad de alcanzar la “esencia de la escritura”. La artista se interesó especialmente por la capacidad editorial de sus obras, como una forma de problematizar la idea de originalidad. Estuvo vinculada al Instituto Di Tella, al CAYC y el Grupo de los 13 y se caracterizó por ser una artista solitaria e intimista en su obra escrita y sumamente abierta en su producción pedagógica.

“Desde el inicio, la obra de Dermisache aparece atravesada por la dualidad entre la búsqueda de libertad en la creación y el sometimiento a una serie de reglas, a una disciplina. Y, a la vista del conjunto de su trabajo desde 1967 hasta su muerte, esta dualidad va a ser una constante, indisociable de su tarea pedagógica, entendida como experiencia de un proceso inverso de aprendizaje: el desaprendizaje de ciertas ideas que impiden la libre expresión creativa”, explica el curador Agustín Pérez Rubio.

Las posibilidades de manipulación de los dispositivos editoriales convivirán en la sala de exposición con obras originales, interpelando al público sobre los aspectos más abstractos de la escritura, como el tiempo, la musicalidad y los ritmos, la plasticidad caligráfica, la significación, la sistematicidad y la relación con la tipografía. La exposición también da cuenta de los procesos creativos de la artista, que incluyen textos “legibles” y ejercicios, así como de su extensa labor pedagógica en el TAC (Taller de Acciones Creativas) y en las seis ediciones de las Jornadas del Color y la Forma (1974-1981), que derivó en una práctica de “obra x sumatoria” en la que involucraba a todos los participantes.

“Entre 1975 y 1981, su obra, en el formato en que se la conocía, fue quedando relegada y, poco a poco, su método fue cobrando mayor importancia como trabajo artístico. Se ha dicho que en esos años dejó de producir. Pero este me parece un razonamiento totalmente erróneo, pues supone que el trabajo artístico de Mirtha Dermisache consiste únicamente en sus grafismos, en sus escrituras. Sí es evidente que hubo un cambio, y que a partir de entonces ella convirtió su obra en una búsqueda activa de la creatividad de los demás, sin dejar de tener un control riguroso sobre este trabajo”, continúa Pérez Rubio.

El proyecto expositivo se basa en un trabajo de investigación documental de tres años sobre su archivo personal, acervo que también será expuesto para contextualizar y conjugar facetas antagónicas y rectoras de su trabajo como la disciplina y la libertad de expresión, la edición y el original, lo masivo y lo individual.

Mirtha Dermisache. Porque ¡yo escribo! continúa la serie de proyectos de sala 3 que buscan revisitar la producción de artistas mujeres que por diferentes motivos no han sido suficientemente reconocidas en su época, o cuyo trabajo aún no ha cobrado su real dimensión en la historiografía del arte contemporáneo. Desde 2015 se realizaron exposiciones monográficas de Annemarie Heinrich (Alemania, 1912 – Bs As, 2005), Teresa Burga (Perú, 1935), Claudia Andujar (Suiza, 1931. Vive y trabaja en Brasil desde 1954) y Alicia Penalba (Bs As, 1913 – Francia, 1982).

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