Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Poderes visibles e invisibles

Curated by Kelly Gordon

Hacienda La Trinidad Parque Cultural Caracas, Venezuela 10/10/2016 – 11/06/2016

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Organized by Backroom Caracas

Poderes visibles e invisibles [Powers Seen and Unseen] is an open discussion, drawing attention to the ideas, influences and struggles that impact daily life, inform world views and nourish philosophical perspectives regarding the construction and dynamics of Power. Conditions expressed —ranging from psychic to existential, fearsome to romantic, mundane to magical, soothing to ominous, specifically metaphorical to intentionally ambiguous— present viewers with a menu of gripping provocations.

Miguel Ángel Ríos’ (Argentina) A Morir (2003) adapts a popular street game into a battle scene. Whizzing tops bash and bump and vie for dominance until none are left standing. Ambient street sound alludes to the familiarity of the sensibility of aggressive one-ups-manship in daily life.

Mircea Cantor (Romania) brings a deer and its natural predator, a wolf, into a white gallery space. The improbability of their peaceful co-existence in Deeparture (2005) intensifies as the camera surveys their faces and postures. Innocence, instinct, hovering threat and victimization are called into question. While ripe with various interpretations, the work was inspired by the precarious status of post-Soviet Romania.

A lithe woman padding down the beach, evidently caught up in her own thoughts “stars” in Carla Chaim’s (Brazil) Projeto para curvar o corpo (2016). The high camera angle suggests surveillance is in progress without revealing whether such is of a predatory, amatory or sheerly aesthetic nature.

Nira Pereg (Israel) found refuge for her broken heart in the flamingo house at the Berlin Zoo, daily visiting the birds who “ducked” in unison whenever the artist flapped her arms. For 67 Bows (2006) she filmed them and then superimposed a sound track that suggests the horror of a hunter loose in the zoo, however at the same time the shocking scene reminds viewers how disconnected sound and image can be combined and deployed to manipulate actuality.

In Matthew Weinstein’s (USA) Crusing 1980 (2010) glowing kitschy ship clocks set sail toward one another. Once in proximity, they sparkle as if signaling some kind of starry-eyed interface. All the while the click of Time constrains the evanescence of their fleeting encounter and subtly evokes the trickling away of minutes viewers have left in their lives, marked with a score by Balkan Beat Box.

Federico Solmi (Italy) deploys over-the-top intensity and dark humor to burlesque the questionable allure of celebrity. His bold, nightmarish portraits The Last Emperor (Montezuma) (2015), The Invader (Christopher Colombus) (2015) brand the brain and ask viewers to stay attentive to the apparatus that keeps some in power and in the spotlight.

For Untitled (Scream) (2004), painter/performance artist Janaina Tschäpe (Germany) channels the psychic angst made iconic in paintings by Edvard Munch and Francis Bacon. Even those who do not recognize the setting, sense both enchantment and melancholy in Lacrimacorpus (2004). Alone in the elegant great hall of a Weimar castle that was once Goethe’s summer home and later, near to a Nazi death camp, the artist’s subject, dressed in a vintage-style gown with a tear-like bubble collar, spins like a music box figurine, driven by a Liszt-like piano score, as she whirls to the point of collapse.

A slow procession winds through downtown Madrid. The cars of this “official” motorcade are topped with huge portraits of Spanish leaders, mounted upside down. In Los Encargados (2012) Jorge Galindo and Santiago Sierra (Spain) meditate disillusionment and ask whether collective progress is possible or whether it is a fact that “the more things change, the more they stay the same.” The solemn black and white parade has a colorful counterpoint: the stirring Polish workers’ anthem, dating back to 1905, recorded in 1993 by the Alexandrov Ensemble.

Bart Groenendaal (The Nederlands) and Eglè Budvytytè (Lithuania) explain Shaking Children (2013) as follows: «Shaking is a technique for triggering disobedience through the body. Shaking workshop is a symbolic proposition to transgress the grid of time and space and the mechanisms of social control which are present at school.» In this edgy work, although the kids assume the respite of a trance, viewers are more haunted than lulled by the artists’ disturbing scenario.

The exhibit will be presented at Museo de Arte Contemporáneo del Zulia (MACZUL) afterwards.

http://backroomcaracas.com/

Courtesy of Backroom Caracas

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Organizado por Backroom Caracas

Poderes visibles e invisibles es una discusión abierta que convoca la atención a las ideas, influencias y luchas que impactan la cotidianidad, dan forma a visiones de mundo y alimentan perspectivas filosóficas en relación a la construcción de las dinámicas del Poder. Las condiciones expresadas –que van de lo psíquico a lo existencial, de lo temible a lo romántico, de lo mundano a lo mágico, de lo reconfortante a lo ominoso, de lo específicamente metafórico a lo intencionalmente ambiguo– presentan a los espectadores un variado menú de estimulantes provocaciones.

La selección es una antología de artistas internacionales que han agitado la escena del arte en movimiento, e incluye:

A morir (2003) de Miguel Ángel Ríos (Argentina) traslada un popular juego tradicional a una escena de batalla. Topes zumbantes tropiezan, chocan y compiten por el dominio hasta que ninguno queda en pie. Los sonidos ambientales de la calle aluden a la familiaridad con esta sensibilidad en el día a día.

Mircea Cantor (Rumania) lleva a un venado y su depredador natural, un lobo, a un espacio blanco de galería. La improbabilidad de su coexistencia pacífica se intensifica en Deeparture (2005) a medida que la cámara recorre sus caras y posturas. Inocencia, instinto, amenaza en ciernes y victimización entran en cuestionamiento.

Una mujer que camina por la playa, evidentemente entretenida en sus propios pensamientos, “actúa” en la pieza de Carla Chaim (Brasil, 1983) Projeto para curvar o corpo (2016). El ángulo elevado de la cámara sugiere que hay una vigilancia en curso, sin revelar si es de naturaleza predatoria, amatoria o meramente estética.

Nira Pereg (Israel, 1969) halló refugio para el desamor en la casa de los flamingos del Zoológico de Berlín, visitando diariamente a los pájaros que se “agachaban” al unísono cada vez que la artista batía sus brazos. Para 67 Bows (2006), los filmó y luego superpuso una pista de sonido que sugiere el horror de un cazador suelto en el zoológico, al tiempo que esta misma escena recuerda al espectador que imágenes y sonidos inconexos pueden ser combinados y empleados para manipular la actualidad.

En Cruising 1980 (2010) de Matthew Weinstein (EE.UU.), brillantes barquitos-relojes kitsch navegan en dirección al otro. Al aproximarse, se encienden como señalando algún tipo de interacción con ojos constelados. Todo mientras el sonido del tiempo constriñe la evanescencia de su fugaz encuentro y evoca sutilmente los minutos de vida que se le van escurriendo también al espectador, al compás de Balkan Beat Box.

Federico Solmi (Italia) emplea una intensidad exagerada y humor negro para parodiar el cuestionable allure de la celebridad. Sus retratos osados y pesadillezcos The Last Emperor (Montezuma) (2015), The Invader (Christopher Colombus) (2015) sacuden el cerebro y requieren la atención del espectador al aparato que mantiene a algunos en el centro de la atención.

Para Untitled (Scream) (2004), la pintora y artista del performance Janaina Tschäpe (Alemania, 1973) canaliza la angustia plasmada icónicamente en pintura por Edvard Munch y Francis Bacon. Incluso sin reconocer la locación, en Lacrimacorpus (2004) se percibe el encantamiento y la melancolía. La pieza transcurre en el elegante gran salón de un castillo de Weimar, que alguna vez fue residencia de verano de Goethe y, luego, cercano a un campo de concentración nazi. A solas, el personaje de la artista, vestida con un traje de estilo antiguo y un collar de burbujas en forma de lágrima, gira como una figurita de caja musical –impulsada por una pieza de piano que se asemeja a Liszt– hasta el colapso.

Una lenta procesión atraviesa el centro de Madrid. Los automóviles de esta caravana “oficial” llevan a cuestas enormes retratos invertidos de líderes españoles. En Los encargados (2012) Santiago Sierra y Jorge Galindo (España) meditan sobre la desilusión y se preguntan si es posible el progreso colectivo o si es un hecho que “mientras más cambian las cosas, más se quedan igual”. El solemne desfile en blanco y negro tiene una colorida contraparte: el inquietante himno de los trabajadores polacos de 1905, grabado en 1993 por el Ensamble Alexandrov, elevándose por los aires.

Bart Groenendaal (Holanda) y Eglè Budvytytè (Lituania) explican Shaking Children (2013) de la siguiente manera: «Sacudirse es una técnica para detonar desobediencia a través del cuerpo. El taller de sacudimiento es una propuesta simbólica para transgredir la retícula del tiempo y el espacio, y los mecanismos de control social presentes en la escuela». En esta tensa obra, aunque los niños adoptan el descanso de un trance, los espectadores resultan más inquietos que apaciguados por la perturbadora escena propuesta por los artistas.

Posteriormente, la exposición será presentada en el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia (MACZUL).

http://backroomcaracas.com/

Cortesía de Backroom Caracas

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