Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

No habrá testigos

Jesús Monteagudo Guerra

Die Ecke Santiago, Chile 01/05/2017 – 01/28/2017
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Vista de exhibición, 2017. Cortesía de Die Ecke, Santiago.

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Jesús Monteagudo, Autorretrato (detalle), 2016. Serigrafía sobre papel con sangre del artista. 6 piezas de 36 x 26 cm c/u. Cortesía de Die Ecke, Santiago.

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Jesús Monteagudo, Goce y ejercicio, 2016. Lana bordada a mano sobre tela. 180 x 130 cm. Cortesía de Die Ecke, Santiago.

El trabajo de Jesús Monteagudo niega la equivalencia entre sexo, género y sexualidad y propone una práctica de estudio de la figura híbrida. De la habitual división bipartita hombre-mujer a la identidad múltiple para llegar a la expresión de la unidad. De esta premisa parten la mayoría de sus trabajos. Una inversión del concepto de minoría que pretende prolongar en sus proyectos en curso, hacia la normalización de prácticas sexuales más libres.

En No habrá testigos, Monteagudo reflexiona en torno al contexto chileno tomando como punto de arranque la muerte de Daniel Zamudio y la respuesta estatal con la creación de la Ley antidiscriminación. Esta muestra ha sido realizada bajo el acompañamiento curatorial de Andrea Pacheco, quien ha escrito para la ocasión el texto La letra con sangre entra de donde se extraen los siguientes fragmentos:

“El 2 de marzo de 2012, Daniel Zamudio, un joven de 24 años, fue brutalmente golpeado en un parque público de Santiago por cuatro hombres, de entre 19 y 26 años. Tres semanas después murió producto de las secuelas de la agresión, que incluían una oreja cercenada, piernas quebradas, cortes a la altura del estómago en forma de esvástica y quemaduras de cigarro en todo el cuerpo. Los detalles del crimen son estremecedores. Cuatro meses después, el 24 de julio de 2012, fue publicada la Ley 20.609, conocida como Ley antidiscrimación o Ley Zamudio. En su artículo 2º, la ley señala que: ‘entiende por discriminación arbitraria toda distinción, exclusión o restricción que carezca de justificación razonable (…) en particular cuando se funden en motivos tales como la raza o etnia, la nacionalidad, la situación socioeconómica, el idioma, la ideología u opinión política, la religión o creencia, la sindicación o participación en organizaciones gremiales o la falta de ellas, el sexo, la orientación sexual, la identidad de género, el estado civil, la edad, la filiación, la apariencia personal y la enfermedad o discapacidad’.

La muerte de Daniel Zamudio fue tratada desde el primer momento como una agresión homofóbica, producto de una situación de discriminación sexual. Este análisis, aunque acertado, fue también incompleto. Durante el debate posterior, nadie habló nunca de lo que había en el fondo de este drama como motor de esa discriminación: un acto de violencia sexual machista. […]

La exposición que presenta en Galería Die Ecke es también una respuesta a este contexto -el chileno- en el que Monteagudo ha vivido los últimos cuatro años y donde el caso de Daniel Zamudio le resultó paradigmático. Tres bordados de gran tamaño reproducen imágenes aleatorias que Monteagudo encontró en Internet utilizando frases extraídas de la Ley 20.609 como motor de búsqueda. Evidentemente, las frases sueltas y descontextualizadas (El imperio del derecho, Goce y ejercicio), ofrecieron imágenes inconexas, dentro de las cuales el artista decidió seleccionar las que le resultaron más ‘amables’. Como contrapunto frente a esta clase de violencia que inspira todo su trabajo, el artista optó por las imágenes que, de alguna forma, ‘respiraban cierta bondad’, dice.

Las otras dos obras presentes en la exposición operan, sin embargo, desde la absoluta literalidad. Una piedra de 7 kg en medio de una sala puede significar muchas cosas. En este caso, simboliza la peor de todas: es el cuerpo del delito o uno de ellos más bien, con toda la carga que impone su posibilidad de convertirse en un arma letal. Lo mismo que el rojo oscuro con el que el artista ha transcrito el texto de la ley sobre el papel. Monteagudo ha utilizado 250 ml de su propia sangre, como tinta para esta serie de serigrafías donde pueden leerse los 18 artículos de la Ley Zamudio. Un gesto que compromete su organismo, su propia sangre en representación de tanta sangre derramada, para estampar una serie de palabras que continúan siendo inútiles. Pese a la agilidad y el empeño de sus impulsores, este texto legal no ha logrado todavía detener la violencia machista, auténtica epidemia de nuestro tiempo.

http://www.dieecke.cl/

JMG_No_habra_testigos_2016_LOW_04

Vista de exhibición, 2017. Cortesía de Die Ecke, Santiago.

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Jesús Monteagudo, Autorretrato (detalle), 2016. Serigrafía sobre papel con sangre del artista. 6 piezas de 36 x 26 cm c/u. Cortesía de Die Ecke, Santiago.

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Jesús Monteagudo, Goce y ejercicio, 2016. Lana bordada a mano sobre tela. 180 x 130 cm. Cortesía de Die Ecke, Santiago.

El trabajo de Jesús Monteagudo niega la equivalencia entre sexo, género y sexualidad y propone una práctica de estudio de la figura híbrida. De la habitual división bipartita hombre-mujer a la identidad múltiple para llegar a la expresión de la unidad. De esta premisa parten la mayoría de sus trabajos. Una inversión del concepto de minoría que pretende prolongar en sus proyectos en curso, hacia la normalización de prácticas sexuales más libres.

En No habrá testigos, Monteagudo reflexiona en torno al contexto chileno tomando como punto de arranque la muerte de Daniel Zamudio y la respuesta estatal con la creación de la Ley antidiscriminación. Esta muestra ha sido realizada bajo el acompañamiento curatorial de Andrea Pacheco, quien ha escrito para la ocasión el texto La letra con sangre entra de donde se extraen los siguientes fragmentos:

“El 2 de marzo de 2012, Daniel Zamudio, un joven de 24 años, fue brutalmente golpeado en un parque público de Santiago por cuatro hombres, de entre 19 y 26 años. Tres semanas después murió producto de las secuelas de la agresión, que incluían una oreja cercenada, piernas quebradas, cortes a la altura del estómago en forma de esvástica y quemaduras de cigarro en todo el cuerpo. Los detalles del crimen son estremecedores. Cuatro meses después, el 24 de julio de 2012, fue publicada la Ley 20.609, conocida como Ley antidiscrimación o Ley Zamudio. En su artículo 2º, la ley señala que: ‘entiende por discriminación arbitraria toda distinción, exclusión o restricción que carezca de justificación razonable (…) en particular cuando se funden en motivos tales como la raza o etnia, la nacionalidad, la situación socioeconómica, el idioma, la ideología u opinión política, la religión o creencia, la sindicación o participación en organizaciones gremiales o la falta de ellas, el sexo, la orientación sexual, la identidad de género, el estado civil, la edad, la filiación, la apariencia personal y la enfermedad o discapacidad’.

La muerte de Daniel Zamudio fue tratada desde el primer momento como una agresión homofóbica, producto de una situación de discriminación sexual. Este análisis, aunque acertado, fue también incompleto. Durante el debate posterior, nadie habló nunca de lo que había en el fondo de este drama como motor de esa discriminación: un acto de violencia sexual machista. […]

La exposición que presenta en Galería Die Ecke es también una respuesta a este contexto -el chileno- en el que Monteagudo ha vivido los últimos cuatro años y donde el caso de Daniel Zamudio le resultó paradigmático. Tres bordados de gran tamaño reproducen imágenes aleatorias que Monteagudo encontró en Internet utilizando frases extraídas de la Ley 20.609 como motor de búsqueda. Evidentemente, las frases sueltas y descontextualizadas (El imperio del derecho, Goce y ejercicio), ofrecieron imágenes inconexas, dentro de las cuales el artista decidió seleccionar las que le resultaron más ‘amables’. Como contrapunto frente a esta clase de violencia que inspira todo su trabajo, el artista optó por las imágenes que, de alguna forma, ‘respiraban cierta bondad’, dice.

Las otras dos obras presentes en la exposición operan, sin embargo, desde la absoluta literalidad. Una piedra de 7 kg en medio de una sala puede significar muchas cosas. En este caso, simboliza la peor de todas: es el cuerpo del delito o uno de ellos más bien, con toda la carga que impone su posibilidad de convertirse en un arma letal. Lo mismo que el rojo oscuro con el que el artista ha transcrito el texto de la ley sobre el papel. Monteagudo ha utilizado 250 ml de su propia sangre, como tinta para esta serie de serigrafías donde pueden leerse los 18 artículos de la Ley Zamudio. Un gesto que compromete su organismo, su propia sangre en representación de tanta sangre derramada, para estampar una serie de palabras que continúan siendo inútiles. Pese a la agilidad y el empeño de sus impulsores, este texto legal no ha logrado todavía detener la violencia machista, auténtica epidemia de nuestro tiempo.

http://www.dieecke.cl/

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