Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

MARGINALIA #3

Carlos Bonil

04/01/2015 – 04/30/2015

Objects provide satisfaction, joy, sadness, many times anguish. They facilitate and complicate life. While they are brand new, all is perfect. Every gear in its place; comfort, security, speed, performance, ergonomics, precision, stability. But time passes by and once this condition is over, the object is tossed, its original purpose is lost. Hardly anyone wants to do something about it, and many people don’t even consider it. Many times the object is broken (and in that case, what I try to do is find a new function for it), but in general, they remain in good condition and are upgraded due to the psychological pressure imposed by advertising.

The programmed obsolescence says that we must buy another computer, and soon. Sweeping under the rug. It’s more or less what happens every time a shipment of old computers is sent to Africa. The problem is that this rug under which the West is sweeping its ecological carelessness is in fact a garbage dump  that millions of people and animals call home. It is difficult to save the human from himself.

As technology moves forward in gigantic steps and becomes unbearable, one must find refuge. The longing for past times might be a good place. There is no reason not to play ATARI again, nor to be passive in front of the device.

For someone who builds new objects out of disuse, it is absurd to think that technology looses validity. There is no superior or inferior technology, before or after. A knife is as useful as a computer, and even surpasses it.

And let’s not even talk about rocks! They make and unmake themselves through time; they compact themselves, cook themselves, grow into polygonal shapes and have magnetic and electric properties.

Shape and material make the object; according to how hard or soft, coarse or smooth, twisted or straight, one can decipher its use. And what happens when that object becomes a work of art? Even if it’s not measurable, visible or evident, its use is suggested by the author, but decided by the spectator or interlocutor.

And the truth is, art, in some cases, is useless.

Carlos Bonil is an artist who graduated from the National University of Bogotá. He has participated in different shows within and outside the country, both in the arts and in music. Among its main sound projects are counted bands like AC and DC, Mugre and Trilobite, each with a particular sound experience with noise, music and the combination of the two areas. In general, his plastic practice includes recycled and reused elements, creating works that problematize the use of objects.

Objetos, elementos que dan satisfacción, felicidad, tristeza, angustia. Facilitan y complican la vida.Cada pieza es producida para cumplir una labor.

Mientras son nuevos, todo es perfecto. Todos los engranajes en su lugar, confort, seguridad, buen manejo, velocidad, capacidad, ergonomía, precisión, estabilidad.

Pero pasa el tiempo y una vez se acaba esta condición el objeto se desecha y pierde su función original. Casi nadie quiere hacer algo al respecto, y mucha gente ni siquiera lo piensa. Muchas veces el objeto está roto (y en ese caso lo que yo trato de hacer es encontrarle una nueva función), pero por lo general están en buen estado y simplemente se cambian porque el comercial dice que “hay que comprar uno nuevo”.

En nuestros días la industria genera necesidades ilusorias. Desde las acciones más básicas hasta las más elaboradas, todas pasan por su filtro, que nos dicta qué comer, cómo ir al baño y cómo limpiarnos, cómo comunicarnos e incomunicarnos, qué ropa usar, y cómo sentirnos al respecto de todo eso. Muchas veces los objetos no llenan el vacío que sentimos en nuestras crisis personales y todo el asunto se vuelve una paradoja: entonces para qué hice todo esto?

La obsolescencia programada dice que hay que comprar otro computador, y pronto. Barriendo por debajo de la alfombra. Es un poco lo que ocurre cada vez que se envía un cargamento de computadores viejos a las playas de África. El problema es que en esta alfombra viven miles de personas y animales que tienen un basurero por hogar.

Difícil salvar al humano de sí mismo.

Cuando la tecnología avanza a pasos agigantados y se vuelve insoportable, hay que buscar refugio. La añoranza de otros tiempos puede ser un buen lugar. No hay razón alguna para no volver a jugar ATARI, tampoco hay por qué ser pasivo frente al aparato. Nos tramaron con el aviso que hay detrás de las carcasas: “Caution, risk of electric shock, do not open”. Si está en inglés debe ser por algo. Es hora de aceptar que si morimos electrocutados en una tina por una grabadora o un secador, es porque somos muy estúpidos.

Para quien construye nuevos objetos a partir del desuso es absurdo pensar que la tecnología pierde vigencia. No hay tecnología superior ni inferior, antes ni después. Un cuchillo es tan útil como un computador, e incluso lo supera.

Y ni hablar de las piedras! Se hacen solas a través de los tiempos, se deshacen, se compactan, se cocinan, toman formas poligonales e incluso tienen propiedades magnéticas o eléctricas.

La forma y el material hacen al objeto, según lo duro o blando, lo rugoso o liso, lo torcido o recto se puede descifrar su uso.

Y cuando ese objeto se vuelve una pieza de arte? aunque puede que no sea mensurable, visible o evidente, su uso es sugerido por el autor, pero decidido por el espectador e interlocutor.

Y la verdad, el arte no sirve para nada en algunos casos.

 

Carlos Bonil

Artista plástico egresado  de la Universidad Nacional de Bogotá. Ha participado en diferentes muestras dentro y fuera del país, tanto en el campo artístico como en el musical. Entre sus principales proyectos sonoros se cuentan bandas como AC y DC, Mugre y Trilobite, cada una con un sonido particular que experimenta con el ruido, la música y la combinación de los dos ámbitos. En general, su trabajo plástico utiliza elementos reciclados y reutilizados, creando obras que problematizan el uso de los objetos.

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