Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Las estructuras son inconscientes

Ariel Schlesinger

Sala de Arte Público Siqueiros Mexico City 05/31/2017 – 09/03/2017

Ariel Schlesinger, A la distancia de un brazo, 2017. Bronce, aceite para lámparas, mecha de algodón. Medidas variables. Cortesía del artista. Fotografía de Sala de Arte Público Siqueiros.

Ariel Schlesinger, Después de “Todos rojos”, 2017. Focos rojos, cable eléctrico, conector para focos, transformador de alto voltaje. Medidas variables. Cortesía del artista. Fotografía de Sala de Arte Público Siqueiros.

Ariel Schlesinger, Sin título (Máquinas de burbujas), 2017. Mecanismos electrónicos, jabón, parrillas con electricidad de alto voltaje, tanques. Medidas variables. Cortesía del artista. Fotografía de Sala de Arte Público Siqueiros.

En su obra, Ariel Schlesinger (Jerusalén, Israel, 1980) emplea elementos readymade que cargan consigo valores intrínsecos de corte económico, social e histórico pero los ensambla, sitúa o altera, de manera que pone en tensión dichos conceptos preestablecidos. Su trabajo, de gran contenido poético y anárquico, le otorga nuevos usos y comportamientos a objetos funcionales, alejándolos de sus propósitos iniciales. Mediante la integración de la ingeniería mecánica a su práctica, el artista crea aparatos clandestinos que actúan como piezas performáticas que llevan a cabo acciones impuestas.

La instalación principal que se presenta en El Cubo de este museo consta de una coreografía, que se repite cíclicamente en el espacio, de cortos fuegos sublimes creados a partir de la combustión de burbujas de jabón provenientes de máquinas ingeniadas por el artista. Esta pieza da paso a otros fundamentos en la exposición donde tanto el fuego, uno de los componentes centrales de la muestra, y la fragilidad, nos hacen pensar en la posibilidad del desastre súbito; un potencial momento en el que el balance que mantiene cada elemento en su lugar, puede desaparecer y dar inicio a la catástrofe.

El doble o el concepto del doppelgänger —que en el folclore y la literatura alemana se refiere a un fenómeno paranormal en el que cada persona tiene un doble en vida, un tipo de espectro que al encontrarse augura mala suerte— y la repetición, se manifiestan en distintas ocasiones durante la muestra, tanto en piezas, como en pequeños gestos visibles en la museografía de la exposición. Vemos, por ejemplo, dos bastidores vestidos con lienzos quemados entretejidos a través de los orificios resultantes de su quemazón; una serie fotográfica/escultórica que muestra la imagen de un vidrio de ventana quebrado, enmarcada bajo el mismo vidrio roto; y un sutil espejar en el montaje en dos de las salas del museo, creando un efecto de déjà vu.

Como si se tratara de un carro que ha sido empleado en forma de bomba terrorista, un edificio que colapsa luego de un temblor, un barandal de escalera deslustrado por su uso o una máquina alterada para llevar a cabo una nueva función, la declaración artística que lleva consigo el título de la muestra, Las estructuras son inconscientes, puede ser vista como una observación en cuanto la inhabilidad de los objetos de controlar los usos para los que son empleados, su vulnerabilidad y su total ignorancia. Mientras que, también puede entenderse como comentario hacia la mano invisible que mueve las estructuras económicas, sociales o de poder.

Curaduría y texto de Michele Fiedler

http://saps-latallera.org/

Ariel Schlesinger, A la distancia de un brazo, 2017. Bronce, aceite para lámparas, mecha de algodón. Medidas variables. Cortesía del artista. Fotografía de Sala de Arte Público Siqueiros.

Ariel Schlesinger, Después de “Todos rojos”, 2017. Focos rojos, cable eléctrico, conector para focos, transformador de alto voltaje. Medidas variables. Cortesía del artista. Fotografía de Sala de Arte Público Siqueiros.

Ariel Schlesinger, Sin título (Máquinas de burbujas), 2017. Mecanismos electrónicos, jabón, parrillas con electricidad de alto voltaje, tanques. Medidas variables. Cortesía del artista. Fotografía de Sala de Arte Público Siqueiros.

En su obra, Ariel Schlesinger (Jerusalén, Israel, 1980) emplea elementos readymade que cargan consigo valores intrínsecos de corte económico, social e histórico pero los ensambla, sitúa o altera, de manera que pone en tensión dichos conceptos preestablecidos. Su trabajo, de gran contenido poético y anárquico, le otorga nuevos usos y comportamientos a objetos funcionales, alejándolos de sus propósitos iniciales. Mediante la integración de la ingeniería mecánica a su práctica, el artista crea aparatos clandestinos que actúan como piezas performáticas que llevan a cabo acciones impuestas.

La instalación principal que se presenta en El Cubo de este museo consta de una coreografía, que se repite cíclicamente en el espacio, de cortos fuegos sublimes creados a partir de la combustión de burbujas de jabón provenientes de máquinas ingeniadas por el artista. Esta pieza da paso a otros fundamentos en la exposición donde tanto el fuego, uno de los componentes centrales de la muestra, y la fragilidad, nos hacen pensar en la posibilidad del desastre súbito; un potencial momento en el que el balance que mantiene cada elemento en su lugar, puede desaparecer y dar inicio a la catástrofe.

El doble o el concepto del doppelgänger —que en el folclore y la literatura alemana se refiere a un fenómeno paranormal en el que cada persona tiene un doble en vida, un tipo de espectro que al encontrarse augura mala suerte— y la repetición, se manifiestan en distintas ocasiones durante la muestra, tanto en piezas, como en pequeños gestos visibles en la museografía de la exposición. Vemos, por ejemplo, dos bastidores vestidos con lienzos quemados entretejidos a través de los orificios resultantes de su quemazón; una serie fotográfica/escultórica que muestra la imagen de un vidrio de ventana quebrado, enmarcada bajo el mismo vidrio roto; y un sutil espejar en el montaje en dos de las salas del museo, creando un efecto de déjà vu.

Como si se tratara de un carro que ha sido empleado en forma de bomba terrorista, un edificio que colapsa luego de un temblor, un barandal de escalera deslustrado por su uso o una máquina alterada para llevar a cabo una nueva función, la declaración artística que lleva consigo el título de la muestra, Las estructuras son inconscientes, puede ser vista como una observación en cuanto la inhabilidad de los objetos de controlar los usos para los que son empleados, su vulnerabilidad y su total ignorancia. Mientras que, también puede entenderse como comentario hacia la mano invisible que mueve las estructuras económicas, sociales o de poder.

Curaduría y texto de Michele Fiedler

http://saps-latallera.org/

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Aracataca, mi sangre, me gustan los sofás, qué filo, soy voyerista

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