Contemporary Art in the Americas Arte Contemporáneo en las Américas

Discovery

Casey Jane Ellison

Anonymous Gallery Mexico City, México 04/29/2017 – 05/20/2017
3 Hot Bitch II

Casey Jane Ellison, Hot Bitch II, 2017. Serigrafía en espejo. 60 x 33 cm (23.62 x 12.99 in). Cortesía de Anonymous Gallery, Ciudad de México. Foto: Tomás Pérez.

8 Install Gallery

Vista de instalación: Casey Jane Ellison, Discovery, 2017. Cortesía de Anonymous Gallery, Ciudad de México. Foto: Tomás Pérez.

11 Living Will

Casey Jane Ellison, I’m With You, 2017. Serigrafía en espejo. 50 x 28 cm (19.69 x 11.02 in). Cortesía de Anonymous Gallery, Ciudad de México.

In Discovery, her first solo exhibition, Casey Jane Ellison is both brand and politician, reality TV star and inspirational cultural icon. Installed in The Hypocrisy Matrix, a three-dimensional graph designed by the artist, Discovery charts Ellison as she fluctuates between clarity and solipsism, between criticality and delusion, as she attempts to grasp at her position in a foreign context —a comically flawed emissary of US cultural hegemony. Each of the works sits along an X-axis labeled “Guilt and Innocence”, a Y-axis labeled “Comedy and Tragedy”, and a Z-axis extending from “Nature” to “End”. Here, Ellison’s work moves away from parody towards a more earnest exploration of her social, cultural, and political entanglements as an artist, a woman, and an American.

Working in Mexico City, the artist’s terrain of inquiry is broader than ever before. She asks, how do we, as individuals, contend with the failures of capitalism on a personal level and on a global scale? How can she confront her own complicity in an imperialist scheme? Is there anything she can do or say to help you to understand her? Indeed, the exhibition’s title, Discovery, evokes colonial narratives as well as the language of self-reflection. The sobering implications of the artist’s pursuit are evident in her repeated attempts to grasp at a coherent explanation.

The formal language Ellison employs in Discovery functions both as a vehicle for communicating the artist’s vulnerability and sense of disillusionment, as well as a means of implicating the viewer in the very process of self-reflection she models. Like the cries and complaints of children, the mantras of dissatisfaction that comprise the Babies series register the artist’s despair at a global political predicament, as well as her yearning for the renunciation of responsibility —a plea for acquittal. It is to this appeal for care that the bejeweled slogan of the Hot Bitch campaign offers itself. At the (0,0,0) point of the graph —the place of purity in a space where nothing is neutral—, Ellison posits “Hot Bitch,” a fragmented expression of self-affirmation structured as an advertisement. The Hot Bitch images, like the jacket itself, employ the reductive language of mainstream culture to support intimate encounters between bodies that challenge normative, binary constructs of gender and sexuality. Printing her cross-examination of vanity on mirrors, Ellison extends her solipsistic inquiry to the viewer. The viewer who catches sight of their own face in the Hot Bitch jackets or in the Babies pleas is invited —or rather, incorporated— into Ellison’s conflation of self-obsession with self-improvement. Underlying this all is the recognition of the absurdity of this enterprise; we have no other recourse but our selves, and yet what means do we have to move forward. Ultimately she is trapped and we are trapped with her, an image in a mirror.

Ellison accesses these uncomfortable truths by offering up her subjectivity and her practice as objects for scrutiny with humor and wit. She succeeds in turning the viewer’s attention towards a theme little explored in art history: the artist’s own engagement and complicity with systems of structural violence. Ellison uses the vulgarity of commodity and selfie culture as a resource for personal discovery, transforming the hypocrisy and embarrassment the work embodies into a form of communion, a therapeutic means of connection. Maybe it’s not a path to redemption, but can this language help us figure out how to be?

Casey Jane Ellison’s Discovery is the first show of an ongoing exhibition program at Anonymous Gallery in Mexico City in which artists are invited for a two-month period of research and production. The program’s goal is to facilitate alternative forms of intercultural dialogue between the United States and Mexico. Artists in residence are encouraged to engage with the community, source materials, design supplementary programming, and develop a body of work. Each artist will also produce a limited edition and a small publication in conjunction with the gallery.

http://anonymousgallery.com/

3 Hot Bitch II

Casey Jane Ellison, Hot Bitch II, 2017. Serigrafía en espejo. 60 x 33 cm (23.62 x 12.99 in). Cortesía de Anonymous Gallery, Ciudad de México. Foto: Tomás Pérez.

8 Install Gallery

Vista de instalación: Casey Jane Ellison, Discovery, 2017. Cortesía de Anonymous Gallery, Ciudad de México. Foto: Tomás Pérez.

11 Living Will

Casey Jane Ellison, I’m With You, 2017. Serigrafía en espejo. 50 x 28 cm (19.69 x 11.02 in). Cortesía de Anonymous Gallery, Ciudad de México.

En Discovery, la primera exposición individual de Casey Jane Ellison, se transforma en marca y política, estrella de reality TV e ícono moral. Construida sobre un gráfico tridimensional, La matriz de hipocresía diseñada por la artista, Discovery traza a Ellison mientras que vacila entre la claridad y el solipsismo, entre posiciones críticas y el espejismo, mientras que intenta descifrar su posición en un contexto foráneo –una emisaria graciosamente fallida de la hegemonía cultural estadounidense. Cada una de las obras se sientan sobre un eje X designado “Culpabilidad e Inocencia”, un eje Y nombrado “Comedia y Tragedia” y un eje Z que se extiende desde “Naturaleza” hasta “Fin”. Aquí, la obra de Ellison se aleja de la parodia y en su lugar opta por una exploración sincera de sus múltiples enredos sociales, culturales, y políticos como artista, mujer y estadounidense. acerca a una exploración una práctica espiritual de autorreflexión como realización personal.

Situada en la Ciudad de México, el terreno de interrogación de Ellison logra un alcance nuevo. Ella pregunta: ¿cómo podemos afrontar las fallas del capitalismo a un nivel personal y a una escala global? ¿cómo puede confrontar su propia complicidad en este esquema imperialista? ¿hay algo que ella pueda hacer o decir para ayudarte a entenderla? La sobrias implicaciones de esta búsqueda son evidentes en la torpeza de la artista en su intento de encontrar una solución o explicación coherente. El título, mantenido en inglés, muestra una imposibilidad fundamental en la comunicación del artista.

El lenguaje formal que Ellison aplica en Discovery funciona como un vehículo para comunicar la vulnerabilidad de la artista tanto como su sentido de desilusión, y como una estrategia de implicar al espectador en los mismos procesos de autorreflexión que ella modela. Como los gritos y quejas de niños, las mantras de descontento que componen la serie Babies registran la desesperación de la artista frente al clima político global, y comunican un deseo de renunciar a la responsabilidad –una petición de absolución. Es a esta súplica a ser cuidada, que el slogan enjoyado de la campaña Hot Bitch es ofrecida al espectador. Colocada en el punto (0,0,0) del gráfico, el lugar de pureza en un espacio donde nada es neutral, Ellison postula “Hot Bitch”, una expresión de autoafirmación fragmentada, estructurada como propaganda. Las imágenes de Hot Bitch, al igual que la chamarra, se apropian del lenguaje reductivo de la cultura pop para servir encuentros íntimos entre cuerpos que desafían las construcciones binarias y normativas del género y la sexualidad. Ellison imprime su frase afirmativa en espejos para enmarcar un interrogatorio de la vanidad y lo absurdo, y para extender su análisis solipsista al espectador; ella que de repente ve su propia cara en la chamarra Hot Bitch o en las llantas de Babies es invitada –o más bien incorporada ineluctablemente– a un lugar de auto-inspección y auto-obsesión como crecimiento personal. Últimamente Ellison está atrapada, y nosotros atrapados con ella, como la imagen en un espejo.

El trabajo de Ellison no es una reflexión artística autónoma, ni un especie de análisis económico o sociopolítico especializado, sino una declaración de un necesario y problemático involucramiento en los mismos procesos que su trabajo representa. De esta manera, el marco ideológico y estético del capitalismo es transformado por Ellison, a lo largo de Discovery, en un medio perverso de reflexión sobre el estado emocional del individuo, y una estrategia para la comunicación intercultural. La artista utiliza la vulgaridad de la cultura y de la mercancía como un recurso para el descubrimiento personal, transformando la hipocresía y la vergüenza que la obra encarna en una forma de comunión, una manera terapéutica de conexión humana. Quizás no es un proceso de redención, pero ¿puede esta forma de enunciación ayudarnos entender cómo ser?

Discovery de Casey Jane Ellison es la primera exposición en el programa anual de Anonymous Gallery para el 2017, en la cual artistas serán invitados por un periodo de investigación y producción de dos meses. El objetivo del programa es facilitar formas alternativas de diálogo intercultural entre México y los Estados Unidos. Artistas en residencia son invitados a aprender de comunidades locales, investigar nuevos materiales y procesos de producción, diseñar programas suplementarios, y desarrollar un cuerpo de trabajo. Cada artista también diseñará una nueva edición y una pequeña publicación en colaboración con la galería.

http://anonymousgallery.com/

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